Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Sara Beatriz Guardia 221 Sim n Rodrguez, el maestro de Sim n Bolvar, viva en un pueblo cercano a Paita, y con frecuencia la visitaba. Tambi n vino a conocerla el patriota italiano, Giuseppe Garibaldi. En su libro Las cuatro estaciones de Manuela, V ctor W. Von Hagen narra que la visita de Garibaldi coincidi con la Sim n Rodrguez. Conoci en este perodo a Herman Melville, cuando el futuro autor de Moby Dick, arrib a Paita en 1841 a la edad de 22 a os a bordo del ballenero Acushnet1919. Tambin llegaron a visitarla, Carlos Holgu n, pol tico colombiano; Ricardo Palma, que recogi posteriormente la entrevista en sus Tradiciones; y el poltico y poeta ecuatoriano Jos Joaqu n Olmedo, autor del Canto a Bolívar. En noviembre de 1856, el puerto de Paita fue asolado por una epidemia de difteria, que pronto se propal causando la muerte de gran parte de la poblaci n2020. El 23 de noviembre muri Manuela Sáenz; unas horas antes haba fallecido Jonatás, su fiel compa era. El cadáver de la Libertadora fue incinerado a fin de evitar el contagio, y su casa, y sus pertenencias, quemadas. Reconocimiento a las mujeres Francisco de Miranda fue uno de los primeros defensores de los Derechos Cvicos de las Mujeres, y as lo expres en una carta dirigida en 1792 a Alejandro Peti n, lder de la independencia y primer presidente haitiano en 1803: “Por mi parte os recomiendo una cosa sabio legislador: las mujeres. ¿Por qu dentro de un gobierno democrático la mitad de los individuos, las mujeres, no están directas o indirectamente representadas, mientras que s están sujetas a la misma severidad de las leyes que los hombres hacen a su gusto? ¿Por qu al menos no se les consulta acerca de las leyes que conciernen a ellas más particularmente como son las relacionadas con matrimonio, divorcio, educaci n de las ni as, etc.? Le confieso que todas estas cosas me parecen usurpaciones inauditas y muy dignas de consideraci n por parte de nuestros sabios legisladores”21. 19 Luis Zú iga. Manuela. Quito: Colecci n luna tierna, 2002. 20 lvaro Mutis. “El último rostro. La muerte del estratega. Narraciones, prosas y ensayos. M xico, 1978. 21 Jos Mar a Antepara. Miranda y la Emancipación Suramericana. Caracas, 2006, p. 13.

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