Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Sara Beatriz Guardia 155 Jesús (1705-1781); Sor Juana de Herrera y Maldonado; Sor Josefa Bravo de Lagunas y Villela; Sor Violante de Cisneros; Sor Jacinta de la Sant sima Trinidad; y Sor Josefa de la Providencia. Entre ellas, sobresale Mar a Manuela Hurtado de Mendoza, quien tom el nombre de Sor Mar a Manuela de Santa Ana, conocida por sus cartas, su autobiograf a y poemas m sticos de gran fervor religioso24. Pero ninguna voz super a la extraordinaria presencia de la mexicana, Sor Juana In s de la Cruz (1651-1695). Tambi n monjas visionarias y m sticas como Isabel Porras de Marmolejo (d. 1631); Estephana de San Joseph (d. 1645); Jer nima de San Francisco (1573-1643); Luisa Melgarejo de Sotomayor (1578-1651); la mstica afroperuana, Úrsula de Jesús (1604-1666)25. La más importante mstica de este perodo es Isabel Flores de Oliva. Naci en Lima en 1586 en una familia de la elite criolla y tom el hábito de monja dominica con el nombre de Rosa de Santa Mar a. Fue conocida por una vida de retiro religioso y de sacrificios y tormentos a los que se someti . En 1670 fue reconocida y canonizada por el Papa Clemente IX como Patrona del Perú y de todas las Indias. En un momento en que la elite criolla “alcanzaba una situaci n econ mica y poltica preeminente, gracias a su acceso a los cargos públicos, la expansi n de las haciendas y obrajes y la intensificaci n del comercio interior26. En a os posteriores destacaron varias mujeres de la aristocracia: Mar a Manuela Carrillo Andrade y Sotomayor que escribi con el seud nimo de “Limana musa”; Manuela de Orrantia, poetisa, conocedora de varios idiomas; Mar a Josefa Silva, culta lime a que lleg a interesar al rey volteriano Federico II; Juana Calder n y Vadillo; Manuela Platt; Josefa Carrillo de Albornoz; Mar a de Orbegozo; Mar a Palomeque y Mercedes Aroma. Iluminadas y herejes La escritura autobiográfica posibilit el “diálogo entre un locutor (la monja) y un interlocutor (el confesor) que compartan una vivencia inspirada en Dios. La monja se confesaba y escriba sobre s misma, sobre su 24 Elia Armacanqui-Ticapti. Ob. Cit., Cusco, 1999. 25 Mar a Isabel Viforcos - Rosal a Loreto L pez. Coordinadoras. Historias compartidas. Religiosidad y reclusión femenina en España, Portugal y América. Siglos XV-XIX. Espa a-M xico, 2007, p. 165. 26 Teodoro Hampe Martnez. “El proceso de canonizaci n de Santa Rosa de Lima”. Simposio Internacional La Mujer en la Historia de Am rica Latina”. Lima, agosto, 1997.

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