Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 142 El Inca, prosigue Garcilaso, despu s de meditar perdon a la poblaci n y se retir . La importancia de las deidades femeninas en las culturas andinas, está reflejada en el cap tulo que Garcilaso dedica a demostrar la similitud que exist a entre el culto al Sol y el culto a la Luna. En el templo de Koricancha dedicado al Sol, la Luna tena un aposento especial, forrado ntegramente “con tablones de plata, porque por el color blanco viesen que era aposento de la Luna”. Era considerada hermana y mujer del Sol, y por lo tanto “madre de los Incas y de toda su generaci n; y as la llamaban Mama Quilla, que es Madre Luna”. En este espacio se enterraban los cuerpos de las Coyas difuntas, “puestas por su orden y antigüedad. Mama Ocllo, madre de Huayna Cápac, estaba delante de la Luna, rostro a rostro con ella, y aventajada de las demás por haber sido madre de tal hijo”24. Tambi n se refiere a la relevancia que ten a la Pachamama, Madre Tierra, la Mamacocha, Madre Mar y de los r os, manantiales, lagos y arroyos; la Axomama, Madre Papa, Saramama, Madre Maz y Cocamama, Madre Coca. La Pachamama personific las fuerzas creadoras, la fertilidad y la capacidad de proveer alimentos, metales y arcilla, por lo que las mujeres la sintieron cercana por su capacidad de reproducir vida25. Su culto constituy un acto cotidiano de oraci n mientras realizaban las faenas agr colas, al tiempo que le ped an frutos y le daban de beber chicha. La mirada de Garcilaso expresa un profundo respeto por las creencias, y por la presencia de las mujeres en los rituales. Desmiente la afirmaci n del padre Blas Valera, que en los sacrificios las mujeres eran más crueles que los hombres, llegando incluso a untarse los pezones con la sangre de los sacrificados para que sus hijos la beban con la leche26. Proporcionando as una imagen de la mujer más relacionada con un orden natural en el que se adoraba al Sol y a la Luna, como padre y madre, y a la tierra como portadora de la vida. Tambi n enfatiza que consideraban al relámpago, al trueno y al rayo como criados del Sol, y no “los tuvieron por dioses, como quiere alguno de los espa oles historiadores…”27. 24 Ib dem, Tomo I. Libro Tercero. Cap tulo XXI. p. 164. 25 Pierre Duviols. La lutte contre les religions autochtones dans le Pérou colonial: L´extirpation de l´idolâtrie entre 1532 et 1660. Lima, 1971, p. 385. 26 Comentarios Reales. Tomo I. Libro Primero. Cap tulo XI. 1976 p. 30. 27 Ib dem, Tomo I. Libro Segundo. Cap tulo I. pp. 60-61.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx