Sara Beatriz Guardia 129 riesgo que se corr a se advierte en el diario de Col n del 14 de febrero de 1493: “Esta noche creci el viento y las olas eran espantables, contraria una de otra, que cruzaban y embarazaban el nav o que no pod a pasar adelante ni salir de entremedias de ellas y quebraban en l”27. Se iniciaba en el Callao efectuando varias paradas en la costa norte del Oc ano Pac fico hasta llegar a Panamá, donde despu s de atravesar el istmo se llegaba a Portobello en el Oc ano Atlántico, puerto rodeado de los fuertes de Santiago y San Jer nimo construidos para protecci n de los piratas. De all se prosegua viaje con direcci n a La Habana, para despu s navegar rumbo al canal de las Bahamas y pasar cerca de las Bermudas hacia a las Azores. Despu s de una escala el viaje continuaba hacia la costa del Algarve y el cabo de San Vicente, y de all a la desembocadura del Guadalquivir en Sanlúcar de Barrameda y ascender hasta Sevilla. El tráfico comercial indiano estuvo controlado por la Casa de Contrataci n de Sevilla fundada en 1503, y por el Consulado de Mercaderes de Sevilla (1543). Según los cálculos efectuados por diferentes estudios, entre 1521 y 1600, la plata transportada a Espa a ascend a a unas 17.000 toneladas y 181 toneladas de oro, cifra a la que se tena que agregar el contrabando de metales preciosos y los naufragios. En todo el reino del Perú, escribe Cieza de Le n, “hay oro y plata que sacar para siempre jamás; porque en las sierras y en los llanos y en los r os, y por todas partes que caven y busquen, hallarán plata y oro”28. A mediados de abril de 1551, Francisca Pizarro parti a Espa a en el barco “La Graciosa”29. Tena 17 a os, era due a de una inmensa fortuna y estaba sola frente a su particular destino. El viaje le fue encomendado al esposo de su madre, Francisco de Ampuero, y la acompa aron: Catalina de La Cueva, su nodriza, y Ant n Martn su criado. Antes de partir, Antonio de Rivera le entreg a Francisco de Ampuero: 10,700 pesos de oro, 59 marcos de plata labrada sin quintar, 10,638 barras de plata marcada y quintada, destinados al viaje. En una carta que le dirigi Francisca Pizarro a Rivera le pide que le enve lo que haba dejado en su casa, y 27 Patricia Licini. Cartografía e Historia Natural del Nuevo Mundo. Valladolid, 2006, p. 106. 28 Cieza de Le n. Ob. Cit., p. 479. 29 La fuente documental del viaje de Francisca Pizarro utilizada en este cap tulo incluye los siguientes libros: Mar a Rostworowski. Doña Francisca Pizarro. Una ilustre mestiza 1534-1598; AGI, Escribana 496-A, ff. 696v697; lvaro Vargas Llosa. La mestiza de Pizarro. Madrid; XXXII Coloquios Hist ricos de Extremadura: homenaje a la memoria de Do a Francisca Pizarro Yupanqui, 2004.
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