Mujeres peruanas : el otro lado de la historia

Mujeres peruanas. El otro lado de la historia 128 Despu s Pedro de La Gasca prepar el terreno para deshacerse de la incomoda presencia de la hija de Francisco Pizarro, notificando al rey sobre la conveniencia de alejar del Perú a los herederos de Pizarro22. As , por Real C dula del 11 de marzo de 1550, se orden el traslado de Francisca Pizarro a Espa a. La joven de 16 a o solicit a la Audiencia de Lima retrasar su viaje a fin de obtener algún beneficio de sus bienes: “sera muy gran da o y perjuicio para mis bienes y hacienda que al presente me partiese para los dichos reinos a causa que tengo bienes derramados en diversas partes y lugares”23. Obtenida la petici n, Antonio de Ribera, “procedi a la apresurada venta de numerosas propiedades que aún tena Francisca, las de mayor valor un solar y casa en Lima, una chacra en Chuquitanta, seis solares, dos solares en Arequipa, as como objetos de valor”24. Pocos meses antes de viajar, como se estilaba en la poca, hizo testamento otorgando 5,000 pesos de oro para construir en la Iglesia Catedral una capilla en la que deber an reposar los restos de su padre2525, as como limosnas para los indios de sus encomiendas en Huaylas, Lima y Chuquitanta. Tambi n orden pagar una importante suma al veedor Garc a de Saucedo, fiador de Gonzalo Pizarro, se alando expresamente que tomaba esa decisi n, “por amar como am y quise mucho al dicho mi to Gonzalo Pizarro, porque aunque gastara de mis vienes mas de los que pudo gastar lo hubiera tenido yo por bien”26. Entreg cuatro mil ducados de oro a In s Mu oz, la tercera parte de sus bienes a Francisco Pizarro, hijo de Angelina Yupanqui, y de manera escueta sin ninguna menci n afectiva nombr heredera de sus bienes a su madre, In s Huaylas. Design a Hernando Pizarro su albacea en Espa a y a Antonio de Ribera en el Perú, y se prepar para partir dejando para siempre todo aquello que haba conformado su vida hasta entonces, sobre todo a In s Mu oz que reemplaz a la madre que nunca tuvo. España como destino En el siglo XVI un viaje del Virreinato del Perú a Espa a tomaba alrededor de seis meses e implicaba varios peligros. Algunas referencias del 22 lvaro Vargas Llosa. La mestiza de Pizarro. Madrid: Aguilar, 2003. 23 AGI, Escribania 496-A, f. 451. 24 Var n. Ob. Cit., p. 151. 25 Hugo Lude a. “Don Francisco Pizarro. Un estudio arqueol gico e hist rico”. Boletn de Lima, No. 4, enero de 1980, p. 16. 26 Rostworowski. Ob. Cit., 1989, p. 90.

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