Sara Beatriz Guardia 113 La más frecuente acusaci n contra las mujeres fue la práctica de hechicer a, basada en la Bula de 1437, exhortaci n del Papa Eugenio IV a los inquisidores con el fin de defender la doctrina cristiana de las brujas. Pero sobre todo a partir de 1484, cuando el Papa Inocente VIII aprob la Bula “Summis Desiderantes”, inspirada en el mandamiento bblico: “a la hechicera no dejarás que viva”, que inclu a para lograr una pronta confesi n un manual titulado: El Martillo de las Brujas, Malleus Maleficarum, que data de 1486, atribuido a los dominicos Jacobo Sprenger y Enrique Institoris. El Malleus Maleficarum61 está compuesto de tres partes. La primera contiene tres aspectos que coinciden en el maleficio: el demonio, el brujo y la permisi n divina; la segunda trata de la forma de conferir maleficios y de luchar contra ellos; y la tercera comprende cuestiones pertinente a la actuaci n judicial en el fuero eclesiástico y civil, as como los respectivos castigos y torturas. Todo el manual apunta a las artima as que el demonio utiliza para apoderarse de los cristianos a trav s principalmente de las mujeres. ¿C mo es que en un sexo tan d bil como el de las mujeres se encuentran muchas más brujas que entre los hombres?, se preguntan los autores del Maellus. Varias son las razones: es la causante del pecado original, es maliciosa, supersticiosa, cr dula, viciosa, impresionable, mentirosa y ligera62. Según el Maellus, las operaciones diab licas contra los hombres van dirigidas el miembro viril, quitándoles la potencia, separándolo del cuerpo, y transformando a los hombres en bestias63. Las parteras que son brujas incitan al aborto, y cuando no triunfan ofrecen los ni os a los demonios. Tambi n tienen el hábito de devorar a los ni os despedazándolos y comi ndoselos64; y pueden cabalgar “sobre ciertas bestias, recorriendo largos espacios en el silencio de la noche”65. 61 Malleus Maleficarum. El Martillo de las Brujas. Para golpear a las brujas y sus herejas con poderosa maza. Valladolid, 2004. 62 Malleus, pp. 97-100. 63 Ib dem, pp. 129, 137 64 Ib dem, p. 147. 65 Ib dem, p. 231
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