Micaela Bastidas

78 la celda a la sala, en los patios del convento transformado en cuartel, en el Cusco. Adviértase también que el acusador se nombra el 2 de mayo pero solamente dos días después, atendiendo a un presunto pedido de Micaela o más bien para garantizar la legitimidad del proceso, se constituye un abogado que la proteja, el Doctor Don Gregorio Murillo, Abogado de la Real Audiencia de Lima. Dicen los autos: “Como pide en el otro, si el Solicitador, contra los que de ésta resulten reos, y para que no se demore la defensa de Micaela Bastidas, atendiendo a que esta pide se nombre de o¿cio abogado que la proteja”47. El abogado de defensa no cuestiona la culpa de la acusada; pide, sin embargo, que se cambie la pena para degredo perpetuo. En otro momento, pide que la pena no incida sobre la descendencia. Al acusador, el Solicitador Fiscal Figueroa, cabe proponer el suplicio, y este pide que tenga “algunas calidades y circunstancias que causen terror y espanto al público; para que a vista del espectáculo, se contengan los demás y sirva de ejemplo y escarmiento”48, lo que José Antonio de Arreche atenderá con su sentencia. De esa manera sucedió y con estos textos se registró la respuesta de la Corona a la más grande insurrección indígena del periodo colonial. Aunque el suplicio y la violencia contra los líderes nos puedan parecer desmesurados, hacen parte de una crónica ininterrumpida de violencia que todavía hoy baña de sangre a los Andes. Véanse a este respecto los testimonios colectados por la Comisión de la Verdad y Reconciliación, sobre la Guerra Interna, o los relatos de las masacres recurrentes narradas por Manuel Scorza en el ciclo La guerra silenciosa, y que Eduardo Galeano sintetizó en el trágico imagen de las “venas abiertas” de América Latina. Cómo advierte Walter Benjamin49, bajo los monumentos de cultura se esconden documentos de barbarie. Por eso el Ángel de la Historia mira a la vez para adelante y para atrás. Por eso hay que se hacer el ritual de respeto a los muertos, del llanto y del duelo, para que se 47 Durand Flores, 1975, p. 729. 48 Ibídem, p. 727. 49 Benjamin, Walter. Documentos de cultura. Documentos de barbárie (escritos escolhidos). / seleção e apresentação Willi Bolle/. São Paulo: Cultrix: EdUSP, 1986. Cláudia Luna

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