Micaela Bastidas

77 crueles es que el hijo deba estar presente. Como si fuera un ritual de puri¿cación y rescate del cuerpo social, reponiendo el mundo en su lugar, restableciendo las jerarquías de los europeos sobre la gente de la tierra, indios, negros, zambos, mestizos. También se debe pensar en este proceso de culpar la mujer por la violencia que sufre, y está presente en la justicia y en la prensa, a lo largo de la historia. En contra de las mujeres que han sufrido violaciones, o han sido amenazadas por sus familiares o maridos, se considera muchas veces que ellas tienen la culpa, algo hicieron para que recibieran el castigo, rasgo cotidiano dentro de nuestras sociedades patriarcales. El interrogatorio de Micaela (como el de Túpac Amaru) impresiona por la sencillez y la frialdad del texto que enmascaran un ritual de extrema violencia, las circunstancias en que se han dado, las condiciones físicas y psicológicas en que estaba, si ha sufrido tortura, hambre, vejaciones, en ¿n, seguro que no estaba en un “lecho de rosas”, como dijo Atahualpa. El tono de voz, la presencia de los guardias, el uso de algunas expresiones, como “preguntósela”, repreguntósela”, son elementos en que más que leerse se percibe en las entrelineas el rigor. Por eso la estrategia de defensa de Micaela es la negación: no conoce, no sabe, no puede leer, no puede escribir, no conoce el español. Es curioso comparar su argumentación con aquella de la carta de Cristóbal Colón, en que él retira al indio sus valores, por no tener lengua, religión, cultura. Pues será la misma que utiliza al revés la zamba contra el tribunal. Un proceso de profunda negación y a la vez una tremenda conciencia de la mediación, de la traducción de lo oral quechua para lo escrito castellano. Una pregunta que hace el Visitador oralmente en español, la traduce oralmente a Micaela el traductor del español al quechua; esta contesta en quechua, el intérprete traduce oralmente del quechua al español, y de ahí por adelante. Eso se pasa en todo el interrogatorio, que el escribiente debe transcribir en un texto en español, en una suma. Un sin número de desentendimientos, preguntas capciosas, voces amenazadoras (“repreguntósele”, “cómo no”), la repetición ad in¿nitum. Si pensamos que a este primer interrogatorio se van a suceder varias confrontaciones entre la rea y los testigos, son días seguidos en que, se supone, Micaela entra y sale de la sala del tribunal y hace el camino de Micaela Bastidas, del silencio a la palabra: autodiscurso y representación

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