Micaela Bastidas

68 aunque ya le hice prender”22 (subrayado mío). También la carta de Ángela Pacuri, del 12 de diciembre de 1780, en la que pide que interceda contra una acusación que recibió de su marido y que “se tome de nuevo la declaración a dicho alcalde que luego que parezca dicho mi marido, comparecemos a Vuestra Merced a su Juzgado”23. Los Alcaldes Andrés Cotates y Marcos Chascues la llaman “Muy venerada Madre” y le dicen que “los caciques pasarán ellos con la gente como manda Vuestra Merced y de no iremos ambos Alcaldes con la gente para el día sábado; y estamos siempre a obedecer lo que nos mande”24. Hay también cartas que informan sobre hechos de la campaña y proponen estrategias, como la de Marcos de la Torre, del 15 de diciembre de 1780: doy noticia a Vuestra Merced para que prevenga bastante gente que venga por Livitaca a cogerlos (...) y así mande Vuestra Merced, como cosa de cien soldados con las escopetas y munición que vengan por acá (...) y que no se descuide Vuestra Merced, ni permita que haya alguna ruina25. Entre los documentos ¿rmados por Doña Micaela Bastidas se encuentran órdenes, comisiones, bandos, pasaportes y cartas. Por ejemplo, el documento 171, emitido en Tinta, el 22 de marzo de 1781, a¿rma: “Dase comisión a Don Bernardino Zegarra, para que noti¿que a los caciques y común de indios del Pueblo de Quiquijana, para que se contengan en los agravios que causan a los españoles de aquel vecindario, en sus personas y bienes”, bajo “pena que el que los continúe, incurrirá en la muerte en horca y perdimiento de sus bienes”. Además de eso, informa: “para que llegue a noticias de todos, se publicará por bando en los pasajes acostumbrados”26. Otras veces en los bandos ordena el embargo de alimentos como “papas, duraznos y otros comestibles de las haciendas embargadas, 22 Durand Flores, 1975, p. 323-324. 23 Ibídem, p. 325. 24 Ibídem, 344. 25 Ibídem, p. 355-356. 26 Ibídem, p. 592. Cláudia Luna

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