56 vida al estudio de la rebelión de los Condorcanqui-Bastidas: Carlos Daniel Valcárcel y Scarlett O`Phelan Godoy, quienes aportan importantes luces, documentadas, sobre la crucial estadía en Lima. Respecto a quienes fueron sus interlocutores en Lima y qué temas trataron, Valcárcel aporta, hasta ahora, el mayor número de elementos, que transcribo: En los documentos judiciales acerca de las personas comprometidas con la rebelión de Túpac Amaru, aparecen declaraciones de cusqueños que con¿esan ser asiduos lectores de los Comentarios reales y haberse reunido en Lima para conspirar. Al viajar a la ciudad de los Reyes Túpac Amaru, entre 1776 y 1778, renováronse aquellas lecturas. Los contertulios eran personajes de cierta importancia y aparecen, especialmente, en el testimonio de los autos seguidos contra Mariano Isidoro de la Barreda por “condidente” de Túpac Amaru. Entre el grupo hay que recordar con principal atención las declaraciones de Miguel Montiel, nacido en el pueblo de Oropesa (provincia de Kispicanhis, Cusco), personaje que estuvo en España, Francia e Inglaterra. Montiel conoció y trató a Túpac Amaru en Lima, de cuya persona tuvo un alto concepto. Parece haber sido hombre de holgada posición económica y hábil comerciante. Aparece prestando 8000 pesos al cacique Túpac Amaru. Su relación con éste debió ser bastante estrecha. Tratábase de “primo” con Alexo Túpac Amaru, residente en Lima, primo hermano del caudillo cusqueño. En las confesiones hechas por Montiel (diciembre de 1780), al ser preguntado acerca de las a¿ciones históricas, respondió que solía “leer libros místicos” y algunos de historia, entre los que mencionó particularmente “los Comentarios de los Yngas de Garcilaso”, cuyo texto comentaba con sus vecinos el comerciante Manuel de la Torre y Fernando Vila. Esta declaración está rati¿cada por La Torre. Asimismo, el testigo José Bustinza señaló al comerciante Montiel como lector asiduo de los Comentarios reales, declaración rati¿cada por otro de los declarantes, Francisco Fernández Olea. Tengamos presente que para historiar los hechos Valcárcel ha revisado los Archivos de Indias, del Cusco y de Lima. ¿Qué pasó con el círculo de lectores del Inca Garcilaso? Todos murieron en los años siguientes por el ensañamiento con que fueron tratados por ser los “cómplices de Lima”. El clérigo Centeno y el negociante Montiel murieron en 1785, en los calabozos de Lima; Barreda murió en el destierro. El documento de Valcárcel que citamos ha tenido poca circulación, se publicó en un sencillo “Boletín de la Edgar Montiel
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