55 tenidas ancestrales, descali¿car las lenguas vivas originarias -quechua, aimara, pukina-, y se impide la ejecución de músicas tradicionales. Por este camino llegaron, como era previsible, a la prohibición y quema de libros, y la persecución de los autores. El obispo Moscoso escribe a Arreche el 13 de abril de 1781 y con per¿dia sostiene : “Si los Comentarios Reales no hubieran sido toda la lectura e instrucción del Ynsurgente Josef Gabriel Tupa Amaro, sus continuas invectivas y declamaciones contra los españoles no se hubiesen radicado tanto en su animo; si lo que habla de los Señores Virreyes que gobernaron los principios de este Reyno; de las Reales Audiencias y demás juezes, no se hubiese permitido dar tan fácilmente a la prensa, y en una palabra, si estas, y otras lecciones de algunos Autores Regnicolas no hubiesen tenido la aceptación del Traydor en lo mucho que en ellas se vierte sobre la conquista no emprendería Tupa Amaro el arrojo detestable de su rebelión”12 En su insidia, ¿ a qué “autores regnícolas” quiere silenciar el Obispo?. Ya circulaban entonces textos de Juan Santa Pachacuti, de Guaman Poma de Ayala, por supuesto delInca Garcilaso -que veremos con detalle- pero, como recuerda Porras Barrenechea, “el Cuzco, el centro principal de la investigación quechuista en el siglo XVII, ve surgir una escuela literaria en la que se perfecciona y redondea el idioma, se Àexibiliza y renueva el vocabulario con la incorporación de nuevos vocablos y se cultiva la armonía y elegancia de la frase tratando de hallar todas las posibilidades artísticas de la lengua”13.. ¿Está excepcional escuela literaria, que tiene en Juan de Espinosa Medrano su mayor exponente, pretendía condenar al olvido el Obispo? Por los testimonios recogidos en el juicio, concentra su inquina en los libros y lectores del Inca Garcilaso. En el proceso judicial a Micaela Bastidas se menciona que dijo “en Lima le abrieron los ojos” a José Gabriel. ¿A qué se re¿ere Micaela? ¿Qué en la capital había adquirido una visión de la realidad colonial? ¿Tomó conciencia que por la vía legalista no iba avanzar gran cosa? (rechazaron su reclamo por envíos de mitayos a Potosí, por ejemplo) ¿Se relacionó con personas que compartían sus íntimas convicciones? He reunido documentos sobre sus pasos en Lima, pero queda todavía muchas lagunas sobre su presencia en la capital en 1777. Recurro a dos historiadores que han dedicado su 12 A.G.I. Audiencia del Cusco, Legado 29). 13 (Porras, 1955) Micaela, una herida en la memoria. La mujer relegada en el discurso histórico
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