Micaela Bastidas

50 usurpar el poder, reclamando la heredad de estos territorios para una coalición de pueblos, que congregaba pueblos ancestrales, mestizos y afroperuanos: hay que tener presente que Micaela y su hermano Antonio Bastidas, ambos sacri¿cados en el Cusco, eran afroperuanos (“zambos”), y que sus hijos Hipólito, Mariano y Fernandito eran en consecuencia miembros de un linaje afro-andino. Este hecho es altamente simbólico, era un ejemplo de la fragua intercultural en marcha con que se construiría la nación venidera. El movimiento independentista pretendía, más sencillamente, ganar el poder para los criollos peruanos, para esa amplia coalición de descendientes de españoles, en un proceso un tanto semejante a la independencia de las colonias inglesas en Norteamérica. Liberar al pueblo mayoritario del común no era el principal objetivo de los Independentistas. En París, el historiador Claude Manceron (1974) aborda en 5 volúmenes la acción emancipadora del siglo XVIII, uno de los cuales trata sobre El viento de América, 1778-1782, atento a brindar una visión global de esta centuria. Esta clase de enfoques permiten tener una visión geopolítica, contextualizar las fuerzas sociales en juego, seguir la lógica económica de las potencias involucradas, advertir los intereses productivos que se activan, y en particular visibilizar la acción humana cotidiana de hombres y mujeres que luchan por lograr reconocimiento, independencia, libertad, autogobierno. No se trata de masas “lectoras” de libros de la Ilustración -los dirigentes los conocían bien- sino de una humanidad sufriente que produce sentido común: sus propias ideas para cambiar su condición de oprimidos. Desde un enfoque geopolítico, la insurrección de Túpac Amaru se ubica entre tres grandes rebeliones que surgieron y coexistieron en las Américas: 1/ las guerras de independencia nacional, iniciada por las colonias inglesas en norte-américa en 1776, concepto discreto en Europa, al embajador Benjamín Franklin le aconsejaron cautela sobre el tema (¡A Kant le interesó la noticia ¡). 2/ Las revueltas masivas y violentas desatadas en el caribe y en particular en Haití por la abolición de la esclavitud, novedad que perturbó mucho a Europa (¡ Hegel se asustó ¡). 3/ La rebelión separatista del cacique Inca Tupac Amaru, que alzó a los pueblos originarios y sus aliados en sur-américa. Levantamiento que acabó en un inédito acto público de martirio y dolor, tan lacerante como el modelo original. Sobre este acto, Manceron señala, con una pizca de enigma, “las terribles imprecaciones de Diderot son el eco del aplastamiento sangriento de la gran revuelta conducida en el Perú por Túpac Amaru”. Edgar Montiel

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