Ley y justicia en el Oncenio de Leguía

señores, la tarea ennoblecedora de laborar, con feliz éxito, por su bienestar material y moral. Todos los empleados saben que tienen en mí a su mejor amigo». Leguía, Colección de discursos, ob. cit., p. 150. 154 Así, en el mitin de aniversario de la Sociedad de Empleados de Comercio, el 14 de diciembre de 1922, recordaba a los congregados su ya lejana condición de dependiente contable y agente de seguros: «milité en vuestras filas y pude, por tanto, darme cuenta de vuestras necesidades y compartir vuestros ideales». Leguía, Colección de discursos, pronunciados por el Presidente de la República, Señor Don Augusto B. Leguía, sobre la realización de su programa de gobierno, ob. cit., p. 28. 155 Leguía, Discursos, mensajes y programas, ob. cit., II, p. 131. 156 El propio Leguía, apaciguando las expectativas de los empleados, advertía, refiriéndose a la Ley 4916: «en la ley que ha de dictarse, debéis compulsar, más que el maximalismo minimalismo de sus disposiciones, su carácter sustantivo y trascendental de ser el primer paso en el sentido de vuestro mejoramiento y que ha de marcar el punto de partida de una reciente adquisición de derechos por parte vuestra. Apreciad en las leyes, más que los aparentes beneficios que os brinden, su valor educativo y sus proyecciones futuras». Leguía, Colección de discursos, pronunciados por el Presidente de la República, Señor Don Augusto B. Leguía, sobre la realización de su programa de gobierno, ob. cit., pp. 20-30. 157 Leguía, Discursos, mensajes y programas, ob. cit., II, pp. 131-132. 158 Ibídem, p. 29. 159 Leguía, Colección de discursos pronunciados, ob. cit., p. 150. 160 Ibídem. 161 Anuario de la Legislación Peruana (1929, XXIII, pp. 235-236). Lima: Imprenta Americana. 162 Forero Franco, Entre dos dictaduras, ob. cit., p. 133. 163 Basadre, Historia de la República del Perú, ob. cit., IX, p. 422. 164 Forero Franco, Entre dos dictaduras, ob. cit., pp. 133-134. 165 Por esos días, como una demostración de desafío, según relata Basadre, fue despedido un empleado de una poderosa casa, no obstante que contaba con más de treinta años de servicios. Ver Basadre, Historia de la República del Perú, ob. cit., IX, p. 422. 166 El testimonio de Forero es valioso porque demuestra la estrecha amistad que desde Londres había entablado con Leguía. «Confiaban en mi rectitud —explica— y sabían que yo podía tener acceso al despacho del Presidente en cualquier momento: por eso — dijeron— me pedían ese favor». Véase Forero Franco, Entre dos dictaduras, ob. cit., p. 134. 167 Ibídem, p. 36. 168 La Prensa, 8 de febrero de 1924. 169 Forero Franco, Entre dos dictaduras, ob. cit., p. 136. 170 A propósito de los peligros que acechaban sobre la Ley 4916, Mariátegui escribía: 94

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx