muchos otros detenidos y deportados. 4.11. EL CASO DE CARLOS ALBRIZZIO Y OTROS: UN COMUNERO INDÍGENA DE SANGRE ITALIANA Eleazara F. de Albrizzio, cónyuge de don Carlos Albrizzio, interpuso un recurso de hábeas corpus amparada en el artículo 2° de la Ley de 21 de octubre de 1897, a favor de Carlos Albrizzio, Mauricio Albrizzio, Francisco Albrizzio, Manuel Huapaya y Manuel Ramos, quienes fueron detenidos en Cerro Azul, Cañete, y luego trasladados en esa condición en el vapor Grau a la ciudad de Lima. Los detenidos pertenecían a la Comunidad Indígena Cerro Azul, cuyo presidente era Carlos Albrizzio, curiosamente de origen italiano, probablemente por una simple operación especulativa. La comunidad era propietaria de las pampas de Cerro Azul, las cuales colindaban con los fundos adquiridos en remate por la British Sugar Corporation. La empresa extranjera buscaba a toda costa el desalojo de las tierras comunales. Tejió entonces una denuncia penal: se culpaba a don Carlos Albrizzio de haber quemado veinticinco fanegas de caña. El hábeas corpus fue declarado fundado; sin embargo, el juez designado por el Tribunal Correccional no pudo dar orden de libertad a todos, sino tan solo a Manuel Ramos469. Se trata de un típico caso de aprovechamiento en interés propio o de una empresa a partir de las circunstancias políticas que vivía el país. Entonces, más que perseguidos del gobierno, lo eran por represalia de una empresa que no hacía otra cosa que defender sus intereses comerciales. 4.12. EL CASO DE ENRIQUE BALLESTEROS Enrique Ballesteros, militar y diplomático, fue acusado de complot por el ministro de Guerra del primer gabinete de Leguía, el señor Castro. Este aseguraba que el coronel Ballesteros había emprendido una campaña periodística en contra de un proyecto ley que Castro presentó ante el Congreso. Lo que en una democracia se habría zanjado con un debate se convirtió de pronto en objeto de una persecución policial. Por sus críticas periodísticas, Ballesteros fue detenido y confinado en la isla San Lorenzo470. El coronel Enrique Ballesteros interpuso el recurso de hábeas corpus desde la isla San Lorenzo, donde se hallaba recluido sin hallarse sometido a proceso alguno ni con mandato de prisión, solo por orden del ministro de 193
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx