sentencia favorable de hábeas corpus a favor de Manuel Gallegos Sanz, en la que se hacía responsable de la privación de libertad al subprefecto de la provincia de Azángaro, Zoilo Oré387. 3.25. LOS ABOGADOS AL FRENTE: LA RESISTENCIA FORENSE A mediados de agosto del año 1920, Julián Guillermo Romero, un abogado de prestigio y apreciado profesor universitario de derecho romano y de derecho comercial en la Facultad de Jurisprudencia de San Marcos, autor de unos sesudos Estudios de legislación procesal civil, era elegido por abrumadora mayoría decano del Colegio de Abogados de Lima388. La persecución desatada por el gobierno y la resistencia al cumplimiento de los fallos judiciales anunciaban nubarrones en su gestión. Una junta general extraordinaria de 26 de noviembre de 1920 convocada por el Colegio de Abogados de Lima aprobó por aclamación, de acuerdo con la iniciativa del prestigioso constitucionalista Manuel Vicente Villarán, el apoyo del foro a la actitud asumida por el Poder Judicial en defensa de su jurisdicción. La junta directiva en pleno había exigido una muestra de solidaridad del gremio forense389. La adhesión a la Corte Suprema expresaba que «los principios proclamados por la Corte Suprema encarnan las normas jurídicas esenciales en toda nacionalidad organizada y libre». Asimismo, «hace pública y solemne protesta de que en la grave crisis actual de la justicia mantendrá su acatamiento inquebrantable a los mandatos judiciales»390. La Corte Suprema, a través de su presidente Carlos Erausquin, no dudó en agradecer el respaldo de los hombres del foro: Íntima satisfacción ha causado a este Supremo Tribunal la espontánea y digna actitud de esa ilustre corporación, ilustre por su origen y brillantes tradiciones y por la vasta ilustración de sus miembros, que significan el exponente de la cultura jurídica de la Nación. El aplauso que tributa conforta el espíritu apenado de los funcionarios judiciales que no claudicarán en el ejercicio de sus sagrados deberes391. El decano del Colegio de Abogados de Lima, Julián Guillermo Romero, uno de los padres del derecho procesal civil peruano moderno, fue apresado en mayo de 1921392. La relación de los jueces y, en general, de los hombres de leyes con el régimen había llegado a un dramático punto de quiebre. Poco tiempo después, en represalia, un decreto confiscatorio privó al Colegio del local que el Estado le había cedido el año 1915. 160
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