Ley y justicia en el Oncenio de Leguía

Durante los meses de octubre y cerca de noviembre de 1923 los seguidores de Leguía y Martínez fueron arrestados uno por uno. Y durante la mañana de 15 de noviembre, después de un corto tiroteo, El Tigre se presentó ante la Policía y tomo un lugar entre los exiliados358. Irónicamente, Germán Leguía protestó porque el debido proceso le fuera denegado. Fue secundado por su viejo oponente, Felipe de Osma, vocal de la Corte Suprema. En respuesta, Rada y Gamio, sucesor en el Ministerio de Gobierno, envió una nota al magistrado Felipe de Osma reiterando, como El Tigre había hecho en repetidas ocasiones, que el derecho del gobierno a rechazar el hábeas corpus era indisputable359. Un signo de su pertenencia a las clases señoriales se vincula a la donación de su biblioteca a favor del Poder Judicial en 1921360. El caso más interesante y casi novelesco, sin embargo, es el de Benjamín Huamán de los Heros, diputado y ministro leguiista, quien fue nombrado mediante Resolución Legislativa Nº 5190 de 25 de agosto de 1925, en virtud a su amistad con el jefe de Estado361. Un biógrafo leguiista lo incluye, al lado del pintoresco político arequipeño Pedro José Rada y Gamio, entre la gente adocenada, de círculo y camarilla, que rodeaba al dictador, sin otro interés que las condecoraciones, los banquetes, los cargos y el oropel, muy típico de la época del Júpiter presidente, el Titán del Pacífico y demás títulos rimbombantes. Un «caso clínico, pues como Ministro de Gobierno y Presidente del Gabinete, sabe de las conspiraciones pero las deja prosperar». Se entera por informes de inteligencia de los preparativos de la revolución contra Leguía de Arequipa y calla362. Su extraño comportamiento se explica. Basadre asegura que fue padrino de confirmación de Sánchez Cerro y que, junto a Foción Mariátegui, presionaron para que Leguía (quien era un hombre generoso y susceptible al halago) lo perdone, lo envíe a Europa y hasta lo ascienda, ahora con mando de tropa, en el escalafón militar363. El caso es patético porque tan pronto su ahijado y protegido, El Mocho, ingresó a la Presidencia de la República, destituyó a su padrino de la Corte Suprema y lo mandó a la cárcel. Tanto le afectó a Huamán de los Heros, quien al parecer esperaba alguna prebenda derivada del nuevo régimen, que sufrió trastornos psíquicos. En la novela de Juan Seoane, Hombres sin rejas, se alude a su trágico intento de suicidio mientras se hallaba en la Penitenciaría364. 149

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