Ley y justicia en el Oncenio de Leguía

posible salvar su independencia judicial y su prestigio, a pesar de cualquier compromiso político circunstancial. Falleció en el ejercicio de la vocalía suprema con una aureola de prestigio343. El Poder Judicial se enfrentaba así al régimen de la Patria Nueva. Se sumaría después una verdadera vorágine de acciones judiciales con el mismo objeto. Los jueces, frente a la contrariedad del gobierno, acogían los recursos de hábeas corpus sucesivamente. 3.20. EL FALLECIMIENTO DE CARLOS WASHBURN El vocal de la Corte Suprema y presidente en ejercicio de ese poder del Estado falleció el 4 de junio de 1925. Sus exequias, celebradas el 7 de junio, tres días más tarde, tras un prolongado y nutrido velatorio, ocupaban páginas enteras de los diarios344. Washburn, había nacido en Trujillo el 21 de junio de 1854, pero estudió Derecho en la Universidad del Gran Padre de San Agustín de Arequipa, donde se graduó de doctor en Jurisprudencia y Letras en 1876. Luego haría de attaché en nuestra legación diplomática en Francia. En 1883 fue secretario de la Municipalidad de Trujillo. En 1886, juez de primera instancia; en 1888, subdirector del colegio San Juan. Vocal interino en la Corte Superior de Trujillo en 1890. En 1896, vocal titular de la corte norteña hasta 1906, cuando es nombrado vocal propietario en la Corte Superior de Lima, que presidió entre 1909 y 1911. Fue nombrado ministro de Justicia entre 1906 y 1908 durante el gobierno de José Pardo y, posteriormente, vocal supremo por Leguía en 1921. Se convertiría en presidente del más alto tribunal de justicia en 1924345. Los funerales de Washburn constituyeron todo un ceremonial que recordaba la época virreinal o la temprana República. El ritual, los discursos, los asistentes, los deudos y los avisos necrológicos nos ofrecen una idea de la importancia de la que gozaban los magistrados, sobre todo los de la Corte Suprema. El cadáver, envuelto en un ataúd de lujo, debía ser trasladado a través de la ciudad, pasando por determinados lugares hasta llegar al cementerio. Un desfile conformado por batidores, féretro, automóviles de acompañamiento y hasta un regimiento de infantería. Incluso la Corte Suprema dispuso cuáles serían las piezas musicales a ser interpretadas durante las exequias. Se indicó también la exacta ubicación de los dignatarios, comitiva que incluía al jefe de Estado. Antes de la inhumación se pronunciaron pomposos discursos a cargo de Alejandrino Maguiña, vocal supremo y presidente del Consejo de Ministros; del 145

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