Ley y justicia en el Oncenio de Leguía

que da a la calle. Allí recibió la ayuda de varias personas que lo llevaron al Hospital Italiano, en donde tuvieron que intervenirlo de urgencia. El médico Guillermo Castañeta se hizo cargo de la operación, pero los síntomas que presentó fueron graves: el proyectil le atravesó el estómago y los intestinos. Sufrió dos ataques de shock, por los que tuvo que suspenderse la operación. A los dos días falleció de peritonitis generalizada en dicho centro hospitalario322. Varias personas intentaron quitarle el arma al Cantor de América, quien oponía porfiada resistencia; sin embargo, accedió a entregarla voluntariamente al pedido de Antonio Miró Quesada. Luego de unos instantes arribó la policía a la imprenta del periódico El Comercio y detuvo al pistolero. El empleo del arma no era el medio racional y proporcionado para detener el ataque del que fue objeto Chocano por parte de Elmore. La Sala Superior integrada por los señores Cebrián, Gonzales Olaechea y Seminario Aramburú impusieron al poeta una pena leve: tres años de prisión, que terminarían el 31 de octubre de 1928, y el pago de 2000 libras peruanas por concepto de indemnización a favor de la viuda de Elmore323. En la sentencia condenatoria en el año 1926, se tomó en cuenta: Uno de estos hechos es aquel que dio origen a la polémica entre José Vasconcelos, el maestro mexicano de la juventud, y el poeta José Santos Chocano. Vasconcelos había criticado sus declaraciones adhiriéndose a Lugones que, estentóreamente, se declaraba a favor de los gobiernos autoritarios. Chocano se refería particularmente al de Leguía. Edwin Elmore, terciando en la polémica entablada entre José Vasconcelos y José Santos Chocano escribió un artículo que no quiso imprimir al diario «La Crónica» solidarizándose con los conceptos ideológicos sobre el primero324. Chocano pensaba que el artículo contenía expresiones ofensivas contra su persona, pero la parte civil, representada por los deudos de Elmore estimaba que no existió afrenta alguna. Según las versiones de los partidarios de la víctima, el artículo fue redactado con un puro ánimo doctrinario y democrático. El poeta había abrazado las ideas autoritarias de Lugones, quien pregonaba que había llegado la hora de la espada, mientras que Elmore simpatizaba con la posición más democrática de Vasconcelos. Los editores de La Crónica, sin embargo, erraron en su proceder y en lugar de publicarlo simplemente, se lo hicieron conocer a Chocano. Aquí una crónica del terrible suceso: 136

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