de Justicia, José Luis Bustamante y Rivero. El 13 de mayo de 1931 el Ministerio de Fomento procedió a resolver el contrato con la H. G. Gildred Company, según consta en el Decreto Ley 7332, de fecha 30 de setiembre de 1931, emitido por la Junta de Gobierno que presidía David Samanez Ocampo316. 3.16. JOSÉ SANTOS CHOCANO Y EL ASESINATO DE EDWIN ELMORE En diciembre de 1921, luego de diecisiete años de ausencia, regresaba al Perú José Santos Chocano (1875-1934) en olor a multitud. Casi instantáneamente se vio inmerso en la política. Sus opiniones captaban el interés de la prensa y de los lectores. Seguía la tesis del escritor Leopoldo Lugones, según la cual los países sudamericanos estaban desorganizados. En la línea autoritaria del poeta argentino se requerían dictaduras, gobiernos fuertes. En enero de 1922, el diario La Crónica publicaba uno de sus artículos (mejor dicho diatribas) en las que arremetía contra los estadistas sudamericanos de orientación democrática. Este artículo, que sería el mismo que escribiría en una carta a José de la Riva Agüero en 1912 cuando atravesaba el Golfo de México, recibió severos cuestionamiento por algunos sectores. Entre sus críticos se hallaba Edwin Elmore Letts (1890-1925), escritor peruano que bajo el seudónimo de Silvestre Basombrío colaboraría en publicaciones como Hogar, Mercurio peruano, Balnearios y otros voceros de su época. Según adujo en el proceso el Cantor de América, Elmore emprendió una campaña contra el celebrado poeta. Se le acusaba de haberse inspirado en un afán político: «hacer escándalo, agitar la opinión pública contra el régimen leguiista»317. El 31 de octubre de 1925 José Santos Chocano se entera de que Edwin Elmore pretendía a toda costa publicar un injurioso artículo titulado: «Vasconcelos frente a Chocano y Lugones», que indignó al egocéntrico poeta. En tal sentido, airado lo llamó por teléfono. Discutieron violentamente, el poeta le exigió a Elmore una satisfacción privada ante los redactores de La Crónica: «Le hubiera bastado que Elmore hubiera dicho que no había tenido intención de injuriar a Chocano y no hubiera ocurrido nada»318. Sin embargo, Elmore lo que le prometió fue matarlo como un perro y Chocano le respondió que antes él lo aplastaría como a una cucaracha319. Al cortar la comunicación telefónica, aproximadamente a la una de la tarde, Chocano escribe una carta dirigida a Elmore en la que reitera sus 134
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