Ley y justicia en el Oncenio de Leguía

hoy es la plaza San Martín. Se llevaron a cabo los correspondientes trabajos de ensanche312. Lamentablemente, un litigio frustraría dicho propósito. El empeño arribaría unos años después, en 1924: en vísperas del centenario de fundación de la Corte Suprema (que se celebraría en 1925), el presidente Augusto B. Leguía anunciaba la construcción del Palacio de Justicia, que se alzaría esta vez en predios aledaños al barrio limeño de Guadalupe, fronterizo a la Penitenciaría, en el actual Paseo de la República. Para el Oncenio se trataba de una tarea crucial en su plan gigantesco de obras públicas313. El 2 de julio de 1924 Leguía expide una Resolución Suprema que comisionaba al director de Justicia, doctor Guerra Pérez, y al arquitecto e ingeniero francés Jean-Claude Antoine Sahut Laurent, para que representaran el correspondiente proyecto. El arquitecto Sahut realizó otros encargos para el régimen de la Patria Nueva, entre los que destacaban la construcción del nuevo palacio arzobispal, diseñado por Ricardo de Jaxa Malachowski e inaugurado el 8 de diciembre de 1924314. Entre sus obras también destaca la remodelación, en 1926, del añejo Palacio de Gobierno, que sufriera un incendio de considerable magnitud en julio de 1921315. El 26 de mayo de 1928, mediante una resolución suprema refrendada por el ministro de Justicia, Pedro M. Oliveira, se determinó que el Palacio de Justicia sería construido en un área ubicada entre las calles de Buenaventura, Tipuani, Mapiri y Cotabambas. El 7 de enero de 1928 fueron aprobados los planos que esbozara el ingeniero y arquitecto polaco Bruno Paprocki. Anteriormente, en 1916, Paprocki había realizado un proyecto para la futura plaza San Martín, que estaría presidido por una estatua ecuestre del protector y a la que circundaban edificaciones de estilo afrancesado neobarroco. El arquitecto polaco había efectuado trabajos en su país natal. También fue obra suya, hacia 1946, el diseño del Ateneo Paraguayo, instalado en la ciudad de Asunción. Por Resolución Suprema de 14 de enero de 1928 se aceptó la propuesta de The H.G. Gildred Company para la construcción del Palacio, con una financiación de hasta 500 000 libras peruanas, formalizada según escritura pública de 12 de julio de 1928. Posteriormente, la financiación se elevaría a 875 000 libras peruanas, merced a una Resolución Suprema de 25 de marzo de 1929. Las obras se iniciaron en el mes de junio de 1928 y se suspendieron en 1930 por los acontecimientos políticos de esa convulsionada época. Así consta en el oficio de 29 de noviembre de 1930, suscrito por el entonces ministro 133

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