3.9. LOS MAQUEREAUX O EXTRANJEROS PERNICIOSOS: EL DECRETO DE 27 DE MAYO DE 1920 La difícil relación entre el Ejecutivo y el Poder Judicial alcanzaría luego un matiz dramático cuando Germán Leguía y Martínez autorizó el Decreto Supremo de 27 de mayo de 1920284. El Decreto, publicado en El Peruano el 4 de junio de 1920, ordenaba la deportación de ciertos «extranjeros perniciosos», negándose para ellos el empleo y la procedencia de los recursos de hábeas corpus. ¿Quiénes eran estos extranjeros? No eran otra cosa que proxenetas de origen europeo, la mayor parte rumanos, si bien solían detentar pasaporte francés. En dicho decreto se estableció, además, que los funcionarios policiales debían abstenerse de obedecer y cumplir en los casos de hábeas corpus las resoluciones judiciales, anticipándose a la negativa del Poder Judicial de acatar tal Decreto. Se exponía en el mismo Decreto de 27 de mayo de 1920 que el prefecto del Callao, ante una resolución judicial de hábeas corpus ejecutada por el juez Manuel Panizo (quien por acoger acciones de hábeas corpus estaría en el ojo de la tormenta), debió autorizar la libertad del «extranjero pernicioso» Rodolfo Erdstein, «enviado al vecino puerto para su expulsión del territorio, en su calidad comprobada de maquereau», vale decir, de rufián. En la parte considerativa argüía que el recurso de hábeas corpus «se ha sancionado para salvaguardar la libertad y los demás derechos del hombre contra los abusos de las autoridades; mas no para defender y proteger a los viciosos, a los corrompidos, a los corruptores y a los criminales, brindando a todos ellos la facilidad inconcebible e inexcusable de entregarse sin temor, indemnes y seguros a sus tratos ilícitos». Más adelante señalaba Germán Leguía y Martínez, autor del decreto, que mientras el Congreso aprobaba la Ley de Extranjería, «corresponde a las autoridades de policía, y no a los jueces y tribunales, inquirir la condición moral de los extranjeros, y, comprobada decidir y consumar su expulsión...»285. La Corte Suprema respondería el 10 de junio de 1920 por intermedio de su presidente, Carlos Erausquin, mediante un oficio dirigido al ministro de Gobierno y Policía, el temido Tigre, apelativo de Germán Leguía y Martínez. Exhibe malestar frente a la publicación del Decreto de 27 de mayo de 1920 en varios periódicos de la capital, más no en el diario oficial El Peruano. 120
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