para impedir la deportación del señor Luis Pardo. En esta emergencia, y necesitándose tres votos conformes para que haya resolución, se acordó llamar para que dirima dicha discordia al doctor Velarde Álvarez, con la concurrencia del cual se volverá a ver el lunes el recurso del doctor La Jara y Ureta254. La Prensa incluso se interesa en pequeños detalles del proceso. Así, en una sección conocida como «Judicial» se comunica: «Se dio por desistida a doña Maximina de Pérez Treviño del recurso de hábeas corpus que presentó con motivo de la detención de Benjamín Pérez Treviño. Vocales Granda, Aranda y Pastor»255. En otra entrega, describe el proceso por dentro: La Sala del Crimen de la Corte Superior de Justicia vio ayer un nuevo recurso de hábeas corpus presentado por el doctor Luis Cebrián a fin de impedir la deportación del doctor Carlos Concha ordenada por el gobierno. Examinado el expediente, el Tribunal —que lo componían los señores vocales José Granda, Marcial Pastor y Rodulfo Romero— declaró sin objeto el recurso, en virtud de haberse consumado ya la deportación del doctor Concha. La presencia del doctor Romero en la composición de la Sala se explica en razón de haberse inhibido de conocer en el recurso que debía fallarse, el doctor Ricardo Aranda, alegando como causal para su excusa el hecho de haber emitido ya su opinión en una solicitud análoga, presentada el jueves por el doctor Ernesto de la Jara y Ureta para impedir la deportación del señor Luis Pardo256. Los periodistas de La Prensa se hacen eco de los corrillos: «Se decía ayer en los alrededores del Palacio de Justicia que el doctor Cebrián pediría la reconsideración del fallo». El editorialista se sorprende y hasta abriga sospechas por la extraña ausencia del vocal Rudolfo Romero, quien fue llamado a dirimir en un caso sensible: el de Luis Pardo257. La crónica periodística abundaba en detalles sobre las detenciones. Se conoció así que el abogado Felipe Barreda y Laos dejaba su estudio de la calle de San Pedro cuando fue arrestado por el comisario del cuartel sexto y por varios miembros de la Policía de Investigaciones. El afectado narraría: Fui llevado a la comisaría del sexto en donde me encontré con otros presos [...]. Aquí permanecimos hasta las diez de la noche, para ser trasladados al Panóptico. Fui puesto en una celda, rigurosamente incomunicado, y lo mismo aconteció con cada uno de mis compañeros y con todos los demás que fueron llevados al Panóptico. He permanecido en la más estricta y rígida incomunicación desde el día martes a las 10 p. m., en que ingresé al Panóptico, hasta el día de hoy, o sea ocho días. 109
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