de 1939, cuando se realizó el 27 Congreso Internacional de Americanistas, pero Uhle tiene que quedarse en Lima hasta 1942 en condición de prisionero de guerra. 38 Cf. Kaulicke (1992, cuadro 1). Por su parte, Kroeber da un total de 594, que contrasta con la cifra de 520 dada en Kroeber (1944, p. 125). Chauchat (Chauchat & Gutiérrez, 2010, pp. 171-172) detectó algunos problemas en el material de Berkeley en cuanto a la validez de los lotes de Uhle, pero estos son menores. Para variaciones en los cálculos véase también Kaulicke (1992, p. 865 [Cuadro 1A]). 39 Véase Kroeber (1944, pp. 123-124). Proporciona fotos de un total de 140 vasijas enteras o casi completas fuera de fragmentos (Kroeber, 1925, láms. 63c-p, 65 a-m y 66 a-g, i). Comparado con Uhle (1903), se percibe una coincidencia en 111 piezas, pero este publicaría también otros ceramios no incluidos por Kroeber. 40 Es posible que Uhle quiera enfatizar precisamente los vínculos entre ambos estilos como queda más claro en sus trabajos poco conocidos presentados arriba. 41 En su plano general (véase plano 1), el lugar correspondiente de este «cemetery» es «a»; «f» es un «site of former graves now destroyed» detrás de la Huaca de la Luna. Esta recibe la letra «E» en vez de «F». Como tal, también aparece en el plano general de Uhle de 1913, mientras que en el reproducido del trabajo de Kroeber (1913, lám. 50) se aprecia el cambio de «E» a «F». 42 Prácticamente todas las piezas que Uhle ilustra en 1913 aparecen en el trabajo de Kroeber, pero otras faltan. Un total de 47 vasijas de estilos pos-Mochica enteras o casi completas (y 91 piezas del proto-Chimú) y 38 tiestos está ilustrado en Kroeber lo que invierte las proporciones de ilustraciones en el trabajo de Uhle (véase arriba). 43 Véase Uhle (1913, fig. 19). 44 Véase Strong (1925, láms. 46-47) y Kaulicke (1997, pp. 25-28, 37-42, 53-57, figs. 53-55). Se trata de una mezcla entre Pachacamac, Nievería, Teatino y Moldeado, Horizonte Medio 2 y 3. 45 En 2001 se publica una segunda edición, también en dos tomos, pero con información inédita y muchas ilustraciones en color. El segundo completa la obra que quedó inconclusa en la primera edición, pero falta la parte de las excavaciones arqueológicas anunciada como Vol. VII en la obra original y el Vol. VIII sobre erotismo que Larco publica más tarde (1966). 46 Una discusión pormenorizada está presentada en Kaulicke (2010, pp. 93-112) en la cual se destaca la originalidad y la percepción extraordinaria de Larco pese a que el concepto de Tello últimamente adquirió una atención mayor, probablemente por encajar mejor en la lógica de los horizontes (Horizonte Temprano como antecedente a los Horizontes Medio y Tardío). 47 Larco no suele indicar las referencias bibliográficas usadas. En su trabajo de 1945 (p. 42) menciona como «bibliografía» «los 31 663 ceramios que posee el Museo de Arqueología Rafael Larco Herrera […]. También nos ha servido de valiosa fuente de estudio, el folklore de la costa». 48 Véase el capítulo proyectado de «Los Mochicas». 49 Ilustraciones acompañan las descripciones de cada una de sus subdivisiones, todas botellas de asa estribo, en número de seis y una lámina para cada una de ellas (Larco, 1948, láms. X-XIV). 85
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