Las ruinas de Moche

50 Estos datos son muy importantes pero se ignora la fecha de su elaboración original que debe ser posterior a 1939, quizá aún posterior a su trabajo de 1948 y que parecen repetir lo que Rowe (1962) propone como lógica de su seriación (véase abajo). 51 Jens Jakob Asmussen Worsaae (1821-1885) fue uno de los arqueólogos más eminentes de Europa de su tiempo y logró avances importantes en cuestiones de nomenclatura, tipología y difusión de la prehistoria danesa y europea. 52 Esta denominación Moche, sin embargo, se presta a la confusión ya que existe otro esquema anterior, elaborado por Bennett (1939), quien establece una secuencia completa de la costa norte en Early Moche A y B, Middle Moche I y II y Late Moche I y II. Esta propuesta está discutida por Kroeber (1944, pp. 75-80) quien se muestra inconforme con una serie de aspectos, en particular por el uso poco justificado de moche para toda la secuencia. Fue reemplazado poco después por otras secuencias, sobre todo la de Larco. Sería conveniente restringir el uso de «Moche» al complejo de Moche y «Mochica», a las demás manifestaciones en otros valles. 53 Véase Donnan (1973, 1976, 1978, 2001, 2004, 2007), Donnan y Mackey (1978), Donnan y Cock (1997), Donnan y McClelland (1999), y Alva y Donnan (1993). 54 Este problema de la aplicabilidad de la secuencia de Larco-Uhle a estilos parecidos fuera del complejo Huaca de la Luna-Huaca del Sol presenta dificultades mayores que no se han definido aún con la precisión debida. En vez de concentrarse en secuencias de un solo sitio con superposiciones de arquitectura de los que existen ya en muchos valles de la costa norte (véase abajo), se trata de aplicar la primera a todas las secuencias lo que por necesidad causa confusión. Este tema, sin embargo, no puede profundizarse en este contexto; véase discusiones en Kaulicke (2000, 2006). 55 Kroeber visita la Huaca de la Luna en 1925 y descubre murales junto con Tello (Kroeber, 1930, pp. 71 y ss., lám. XV). Ubbelohde-Doering investigó en la Huaca de la Luna y en la Huaca del Sol en 1931 y 1937 (Ubbelohde-Doering, 1941, 1952); véase también Reindel (1993, pp. 262, 365). Garrido (1956) publica otros murales descubiertos por huaqueros. Para más detalles véase Reindel (1993, pp. 261-273 [Huaca de la Luna], 365-373 [Huaca del Sol]); para un bibliografía más completa, véase Horkheimer (1965). 56 Zevallos (1994, pp. 17-31) enumera los saqueos y las destrucciones de la Huaca del Sol en los siglos XVI y XVII. En su Crónica moralizada de Antonio de Calancha (1976 [1638], pp. 1092-1095, libro II, cap. XXXV) el autor describe la Huaca del Sol como «celebrada guaca, obra de Romanos i adoratorio de Gentiles […] del alto de dos quadras i del ancho de quatro; fabricada toda de adobes pequeñuelos, algo mayores que ladrillos, conjuntas unas paredes con otras». Luego especifica las riquezas encontradas en ella (véase Zevallos, 1994). «Es opinión que encierra tesoros grandes, i que fue el templo mayor, i Metrópoli de aquellos valles» (Calancha, 1976 [1638], p. 1092). Calancha presenció un saqueo y menciona (ibíd. p. 1094): «Un día cayó un grande lienço de pared, i descubrió chafolonías de plata, cascabeles i ojas de oro bajo i entre todo una figura de oro finísimo de una quarta de la cintura arriba de talla entera, a ésta forma un Obispo de medio cuerpo para arriba con su mitra, i sus chías i vestido, una almática todo con propiedad i viva semejança; tenía orejas al uso de los Reyes Ingas […]. Lo segundo, que se vido es lo más admirable. Ya dige que una pared está contigua con otra como un pliego de papel, que cubre a otro, o lienços o láminas, que arrimadas se juntan. 86

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