Las ruinas de Moche

Este esquema ostenta avances frente a la cronología de Uhle, particularmente en lo que concierne el «origen» de la cultura Mochica, pero es menos confiable en lo que le sigue en el tiempo. La influencia directa o indirecta de Uhle en lo que escribe Larco no está muy clara, pero la mención a Ancón y Arica debe ser una referencia a los trabajos de Uhle en estos lugares (Uhle, 1917, 1918, 1922) 47 . El otro indicio puede verse en su uso de «pre-Cupisnique», etcétera, como análogo al «proto» de Uhle ya que en el título de su trabajo de 1945 figura «pre-Chimú, de Uhle» en vez de proto-Chimú. Contactos directos entre Larco y los norteamericanos familiarizados con las colecciones de Uhle, en particular con Kroeber, son bastante evidentes en la década de 1940 (véase abajo), pero pueden remontarse a fechas anteriores. En su prólogo de 1944, el autor sostiene que: Rafael Larco Hoyle, plantation manager and man of public affairs, archaeologist by passion, creator of a unique regional museum. Step by step and meticulously through the years, he has mastered the archaeology of his north Coast country; and in our discussions I had a sense as of conversing with a fellow-countryman who had given half a lifetime to a gradual synthesis of, say, Southwestern or Eastern United States prehistory. His views have influenced mine considerably (1944, p. 6). Kroeber había trabajado ya en la costa norte en la década de 1920 (Kroeber, 1926) y sus palabras pueden interpretarse en el sentido de una larga conexión, lo que hace posible que no solamente hayan influenciado los puntos de vista de Larco en Kroeber, sino también viceversa; y a través de Kroeber, Larco pudo haberse familiarizado indirectamente con el material de Uhle. Tampoco está claro cuándo fue que Larco comenzó a llevar a cabo excavaciones propias, pero estas seguramente datan ya de la década de 1930. Larco (1941, pp. 161-242) dedica una parte importante de su trabajo sobre los cupisniques al «culto de los muertos» 48 . Ahí presenta descripciones bastante detalladas de diferentes contextos funerarios y en el colofón del mismo trabajo, otros adicionales entre los cuales hay casos de superposición de contextos mochica sobre Salinar y Cupisnique. Lamentablemente no hizo lo propio con los contextos mochica aunque datos respectivos parecen existir (Larco, 2001, cap. I, pp. XVI-XVII). Es 39

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