158 Cf. lám. 3 y lám. 4, fig. 1. 159 Cf. lám. 4, fig. 1. 160 Cf. lám. 4, fig. 1. 161 En Squier aparece 200 pies y, por tanto, demasiado alto; y en Middendorf, 100 pies, por consiguiente, demasiado bajo. 162 No se trata, por tanto, de los 200 pies indicados por Squier. 163 Cf. lám. 5, fig. 3. 164 Nota de traductor: como se puede observar en el plano de la lámina 3, una serie de los puntos mencionados con letras en minúscula que figuran en el texto no aparecen en el plano. 165 El dato de Squier en la p. 132 acerca de que el acceso se ubicó en el oeste a través de los escalones se refiere a «s» en el plano de la pirámide (cf. lám. 5, fig. 3) e ignora que solo se trata del borde del derrumbe. 166 La observación de Middendorf acerca de que el complejo está construido apoyándose hacia sur (en su versión oeste) a un cerro natural, se basa en un error evidente. Una mirada a la lám. 4, fig. 2 basta para refutarlo. Lo que él llama cerro es en realidad el desmonte acumulado de saqueos en la plataforma. 167 La opinión de Squier acerca de que todos los cuentos acerca de supuestas cámaras y galerías subterráneas carecen de fundamento es correcta. El socavón que fue cavado desde el lado oriental en la base entrando por unos 10 a 15 metros tiene paredes no acabadas en su interior. Middendorf menciona otro socavón en la esquina suroeste (p. 396) que se supone no fue hecho por los huaqueros. Este dato seguramente no se basa en observaciones propias y, por tanto, demuestra una inclinación lamentable de dar crédito a estas leyendas infundadas tan difundidas en la Sudamérica española. 168 Se dispone de una serie de medidas que oscilan entre una longitud de 27 a 37,5 y una anchura de 17,5 a 24 cm con un espesor de 13 a 18 cm. Middendorf propuso que las medidas de los adobes podrían indicar la edad. Llega a esta hipótesis (l.c., p. 396) al pensar que estas medidas apoyan su idea de que el complejo fue erigido por los incas. Esta suposición ya fue rechazada en la monografía sobre Pachacamac, entre otras razones por el hecho de que sus medidas a menudo dependen de su función como relleno interior o revestimiento de terrazas u otras construcciones. En mis conclusiones se presentarán los resultados de las excavaciones que refutan claramente estas ideas infundadas. 169 La observación de Squier (p. 131) acerca de que los adobes se hallan insertados en muros inclinados en un ángulo de 77° alrededor de un núcleo compartido y que se han conservado en esta condición por su peso, se basa en un error fácil de explicar. Squier escogió el lado sur que se había deslizado (Lám. 4, fig. 2) como base de su idea acerca del modo de construcción del complejo. 170 Stübel y Uhle, Die Ruinenstätte von Tiahuanaco, (lám. 36, figs. 2-3; lám. 39, fig. 30). 171 Nos.2617-2619 de la colección. 172 Ya fue ilustrada en Middendorf (l.c., II, p. 367). 173 También se debe comparar el largo camino de acceso al Templo del Sol en el valle de Chincha. 174 De acuerdo con la descripción de Squier, Peru (p. 439). 350
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