Las ruinas de Moche

Figura 123. Desarrollo de diseño pintado (sin indicaciones probablemente CF 27 [2834]) (15,2 x 42,1 cm). Por tanto, es imprescindible buscar otros fundamentos para nuestras interpretaciones acerca de la religión de este pueblo. En el caso de suponer que las figuras mitológicas personificadas representaban divinidades reales e independientes, estas deberían haberse representado como seres libres y actuantes de un modo humano. En vez de ello, el atributo que las separa de su carácter animal se limita a menudo a miembros humanos como brazos y piernas o una cabeza humana. Resulta aún más incómodo aceptar su estado de divinidades en el caso de plantas personificadas como la papa de la lám. 11, figs. 4, 6 y 8, y la yuca en la misma lámina, fig. 5. Estas figuras aún carecen de la capacidad del libre movimiento espacial. Toda su expresión anímica parece reducirse a una cierta capacidad animal de reproducción (lám. 11, figs. 4 y 8) y al anhelo por la luz que puede estar expresado en las caras levantadas hacia arriba en las figs. 4 y 8, sin excederse en su modo de existencia propia, más bien en una visión poética y una cierta alegría por la luz que parece traslucirse en el tallo de la planta en fig. 5. Aparentemente se trata solo de personificaciones que visualizan los espíritus vitales propios de las plantas respectivas en versión poética, mas no de divinidades que dominan sobre regiones amplias más allá de la de las plantas. Por tanto, estamos frente a una simple animación mitológica, comparable al particular culto de la huaca371 que caracterizaba a los habitantes de la costa372 que, con bastante probabilidad, encontró su expresión en semejantes representaciones. Las figuras presentadas y explicadas cubren una amplia gama de representaciones de animales con extremidades antropomorfas. Un pulpo con una cara humana y colmillos que busca algas con sus brazos (lám. 12, fig. 1) no representa una divinidad marina dominante, sino el animal en sí animado mitológicamente por sus poderes inmanentes y cuasi sobrenaturales del animal. Un cangrejo con piernas humanas (lám. 13, fig. 6) es el animal, si se sigue la misma lógica. No existe la menor obligación de ir más allá de esta explicación en representaciones de cangrejos personificados en formas parecidas, en actitud de pescar o de defenderse 323

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx