Las ruinas de Moche

excavaciones con el fin de explorar las condiciones del suelo en una cercanía más próxima a la huaca que en «b». El terreno se inclina en esta parte hacia el este por unos 21 a 26 pies, medido desde la parte alta del acceso hacia abajo. A unos 70 pies desde la cima del acceso llega al nivel general de la planicie. No tardé en toparme con muros de adobe erigidos en profundidades diferentes, los del este a mayor profundidad que los demás. Tenían espesores entre 2,7 y 5,7 pies. El espacio entre ellos estaba rellenado con tierra; al este de ellos se encontró una capa de cinco pies de espesor. Todo ello me llevó a la conclusión de que se trató de los restos de una casa con fachada hacia el este construida sobre terreno inclinado. Seguí con la excavación hasta una profundidad de unos 20 pies o unos 15 pies por debajo de la superficie de la planicie, donde dejaron de aparecer tiestos, adobes rotos y tierra. No pude encontrar el área funeraria que había buscado ahí. Todos los tiestos encontrados hasta la profundidad señalada correspondían a vasijas de un tipo definido como productos del Periodo F y están ilustrados en la lám. 10. Se trata de fragmentos de dimensiones muy reducidas que no se dejaron pegar, pero todos eran muy atractivos. La mayoría de ellos tenían pintura roja púrpura y blanca, bien pulidos con representaciones figurativas antropomorfas o zoomorfas tanto modelados como pintados (peces, etcétera). En su mayoría pertenecían, por ende, a una variedad particularmente bella de vasijas de este periodo. Como ejemplo se presenta una pequeña cabeza humana (fig. 33). Fig. 33. Fragmento de vasija escultórica (3168 x 2) (8,3 x 7,6 cm). 179

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