Se caracteriza por un excelente modelado. La cara amarilla muestra los rasgos flácidos de la muerte y ojos cerrados. Una mano pintada de rojo agarra la cabeza por su cabellera. Se trata, por tanto, de una capa que se formó en el periodo de la cultura F (véase vasijas en lám. 10 y ss.). En la parte superior de esta capa que se extiende mucho hacia abajo se encontraron algunos contextos funerarios, tres de ellos de carácter diferente. 1. A unos 12 pies de profundidad se encontró una estructura angosta y poco profunda en una forma que se asemeja a una bolsa con contenido en la parte inferior (fig. 34). Sus paredes de un espesor de 10 centímetros consistían de barro colocado en estado húmedo. Figura 34. Vista de una estructura funeraria (15,3 x 9,1 cm). El espacio interior solo dejó lugar para el entierro de un niño. Un pequeño cincel con filo roto (fig. 35, No.146 [falta en original]) y una vasija en miniatura (No.147) igualmente incompleta en forma de botella con dos asas auriculares representaron los objetos asociados. Solo una vez se volvió a encontrar una estructura funeraria parecida con el mismo tipo de paredes en la terraza sur de la Huaca del Sol de donde proviene la vasija ilustrada en lám. 8, figs. 6 a, b. Creo poder suponer que se trata de dos contextos contemporáneos. En consecuencia, ambos, el descrito (véase objetos en láms. 8 y 9) y el de la Huaca del Sol corresponderían al Periodo G. 180
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