servir para cualquier evaluación de las ruinas. El esbozo de la gran pirámide en su obra (ibíd. p. 131) solo nos muestra un montón amorfo de tierra que en todo caso sirve más para desanimar que para despertar el interés en su estudio. El aspecto publicado tampoco corresponde a cualquier vista de las ruinas 136 . En la obra de T.J. Hutchinson Two Years in Peru (1873, p. 147) se nota que este viajero visitó las ruinas alrededor de 1872. Sus datos son confusos y carecen de valor fuera del hecho de haberlas visto. El único que visitó las ruinas y las estudió de una manera más detallada, y por ello sus observaciones son más confiables, fue Middendorf en su obra Peru (1894, II, pp. 395 y ss). Sus descripciones de ruinas suelen ser episodios en las narraciones de sus viajes de carácter más general. Pese a su relativa modestia, proporcionan a menudo mejor material que aquello contenido en las descripciones de viajeros con pretensiones científicas más elevadas. Todas estas descripciones de las ruinas concuerdan en atribuirlas a obras de los incas (Huaca o Templo del Sol, de la Luna y otras). A continuación trataré de presentar los hechos que modifican ideas anteriores acerca de la edad, del origen y de la historia de estas ruinas. Fuera de las láminas que ilustran los objetos hallados en las ruinas, se presentan los planos y vistas siguientes con el fin de facilitar su comprensión: • Lámina 1. Plano general de las ruinas en escala 1:4000 • Lámina 2. Plano de la Huaca de la Luna en escala 1:1000 • Lámina 3. Plano de la Huaca del Sol en escala 1:1000 • Lámina 4, figuras 1-2 • Lámina 5, figura 1. Vistas de la Huaca del Sol desde el oeste, sur y norte • Lámina 5, figura 2. Vista de la parte superior de la Huaca del Sol desde el sudeste de la parte plana • Lámina 5, figura 3. Vista del sur de la parte plana de la Huaca del Sol con la Huaca de la Luna y el Cerro Blanco en el fondo. 3.1.1. Explicación general del plano de las ruinas 147
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