Las Fuerzas Armadas y Policía Nacional del Perú

reacciona ni agrede. El ciudadano en este caso presenta una desobediencia manifiesta hacia la autoridad, pero sin llegar a la agresión física. En la resistencia activa se encuentran tres supuestos posibles: (i) resistencia física, que es cuando la persona a ser intervenida se opone a su reducción; (ii) inmovilización y (iii) conducción, donde la persona se sirve de medios que tiene a su disposición para evitar intervención policial, aunque sin llegar a agredirla. El siguiente nivel es el de agresión no letal, que es la agresión física al policía o personas involucradas en la intervención, pudiendo utilizar objetos que atenten contra la integridad física. Por último, se tiene la agresión letal, que es la acción que por su naturaleza genera peligro de muerte o lesiones graves sea al efectivo policial o a las personas involucradas en la intervención. Según la actitud que asume la persona que es objeto de la fuerza policial, ésta también debe presentar distintos niveles. Así, por un lado, están los niveles preventivos, que comprenden los siguientes tres escenarios: i. Presencia policial, que es la demostración de autoridad del policía uniformado o debidamente identificado con dispositivos con la palabra «policía», su placa insignia y carné de identidad, equipado, en actitud de alerta y realizando un control visual, que previene e inhibe la realización de alguna infracción o delito. ii. Verbalización, el uso de la comunicación oral a través de la energía y términos adecuados que sean entendibles y comprensibles, permitiendo el control individual o grupal de las personas que son materia de la intervención. iii. Control de contacto, que es el uso de técnicas de comunicación, negociación y procedimientos con el objetivo de orientar y contener el comportamiento de quienes son intervenidos. Por otro lado, están los llamados niveles reactivos, en cuyo seno se identifican al menos tres escenarios posibles. En primer lugar, el control físico, es decir, el uso de técnicas policiales que permitan controlar, reducir, inmovilizar y conducir a la persona intervenida, evitando en lo posible causar lesiones. En segundo término, tácticas defensivas no letales, que es el empleo de medios no letales para hacer frente o superar el nivel de agresión o resistencia que presenta el agente intervenido. Por último, la fuerza letal, que como se puede inferir, implica el uso de armas de fuego. 103

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