político instaurado por el militar tarapaqueño. Trabajos como los de Dulanto (1944), Rodríguez Pastor (1955), Valdivia (1953), Wiesse (1924), junto con el Archivo Ramón Castilla que guarda el Instituto que lleva su nombre, pueden servir de punto de partida para un trabajo imprescindible. 57 Para una aproximación a los años de la política caudillista, ver Basadre (1983, I, II; 1929a), Walker (1986) y Gootenberg (1993, 1996). 58 Sobre la ideología pacificadora y cohesionadora del intelectual del primer castillismo ver Herrera (1929-1934); sobre las opiniones de Herrera en torno a Castilla ver Dulanto Pinillos (1944, p. 135). 59 La derrota infligida por Bolivia al Perú en Ingavi, el 18 de noviembre de 1841, fue el punto de inflexión del modelo político autoritario implementado por el general Agustín Gamarra. A partir del «desastre de Ingavi», las élites políticas e intelectuales peruanas cuestionaron y replantearon las estrategias y los métodos políticos a seguir. 60 El 3 de setiembre de 1845, en carta al prefecto de Arequipa —Cisneros—, Castilla le aconsejaba: «En cuanto conviene al departamento que U. manda sea U. severo, pero no se separe de la Constitución a no ser por algún caso extraordinario» (Basadre, 1983, III, p. 231). 61 Castilla fue «amigo y enemigo de Gamarra; amigo y enemigo de Echenique y de San Román, a quién llamó infame y al que luego de la Revolución de 1854 nombró ministro de Guerra y, posteriormente, en 1861, su sucesor» (Dulanto Pinillos, 1944, p. 160). 62 En los inicios de su carrera militar Castilla ejerció, bajo las órdenes de Antonio Gutiérrez de la Fuente, el cargo de reclutador del ejército patriota. Por lo mismo, mantuvo estrechas relaciones con las autoridades provincianas en el norte y sur del país. Posteriormente, durante la conflictiva etapa posterior a la Independencia, fue subprefecto de Tarapacá (1825), presidente de la junta arequipeña que se proclamó contra la Confederación (1829), edecán presidencial (1830), jefe de Estado Mayor de la caballería de ejército acantonado en Puno y prefecto de Puno (1834), comandante de la Legión Peruana en la primera expedición restauradora (1836), prefecto de Arequipa y secretario de Hacienda y Guerra durante el gobierno de Gamarra. 63 José Paz Soldán, en un oficio de la Cámara de Senadores del 12 de junio de 1845, señalaba: «La conveniencia pública exige que el Gobierno sea conciliador y no exclusivo... el gobierno nacional no es el gobierno de una facción o partido... la lamentable historia de nuestros pasados desvíos ha enseñado a S. E. que sólo conciliando y atrayendo y no repeliendo o irritando se establecen los gobiernos; y que los talentos o virtudes no son el patrimonio exclusivo de este o aquel partido público [...] La conveniencia pública exige la unión de los peruanos […]» (Basadre,1983, III, pp. 230-231). 64 Para una aproximación a la vida y obra de Bartolomé Herrera ver Barrenechea y Raygada (1947), Ames González (1958), Alarco (1952), G.U.E. Bartolomé Herrera (1964), de la Puente (1965), Pike (1967), Vargas Ugarte (1963, VII, pp. 531-538; 1970) y Leguía (1939, pp. 63-105). 65 «El principio de la soberanía pereció en la lucha de la emancipación. Los corazones se hallan desde el año de veinte en un estado de habitual rebelión, i hacen a la autoridad nacional, para su propio daño, una guerra ardiente y tenaz ahora, como la hicieron para 76
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