La utopía republicana

unificador que oxigenaría, algunos años más, al agónico sistema político vigente. Fue así que un civilista renegado, Augusto B. Leguía, del brazo de la figura tutelar de un viejo compañero de ruta, el general Andrés A. Cáceres, recreó la alianza cívico-militar del pasado y, con el apoyo de las clases medias y de los capitales extranjeros, llevó al país por los abruptos senderos de una nueva utopía: la «Patria Nueva». 784 La República Aristocrática es la denominación que da Jorge Basadre al periodo que corre entre 1895-1919 y que se caracteriza, salvo el Gobierno Provisorio de Coronel Óscar R. Benavides, por el predominio de las fuerzas civiles en el poder. 785 «17 de marzo, 1895-1906» en Ulloa (1965, pp. 57-61). 786 Ulloa (1965, pp. 253-256), Gamarra (1920), «Discurso pronunciado por Alejandro Deústua» en Dávalos y Lissón (1919-1930, p. 32); Cortés (1919). 787 «Discurso pronunciado por Javier Prado en la Universidad de San Marcos» en Dávalos y Lissón (1919-1930, p. 43). 788 «Declaración de Principios del Partido Nacional Democrático», Lia, 1, 1915, AHRA. 789 El Presidente Billinghurst a la Nación 1a. parte (Lima, 1915), 7. 790 Volantes, 1903, BN. «Ese nefasto Partido Civil que te envileció cuando Pardo arrojándote la mancha del crimen de los Gutiérrez; que te robó cuando Prado obligándote a recibir el billete; que te volvió a robar cuando Cáceres-Aspíllaga declarando sin valor el mismo billete…; que te trajo la guerra con Chile…; que ha entregado nuestros ferrocarriles para redondear la fortuna de Aspíllaga, Alzamora, etc., ese mismo partido quiere hoy mandar con Candamo, para acabar de vender lo que queda del Perú». 791 «Tanto mejor si otros partidos tienen programa idéntico, porque si todos cumplen con sinceridad la acción de sus fuerzas dirigidas hacia un mismo punto producirán los más benéficos resultados a la República» (Miró Quesada, 1961, p. 256). 792 En 1899, Durand rompió la alianza con los demócratas y tomó el camino de la lucha armada. Para este punto ver Miró Quesada (1961, p. 288). 793 En un documento fechado el 19 de setiembre de 1898, Piérola señaló como los dos «partidos nacionales», el Civil y el Demócrata, debían elegir «en común» un candidato a la presidencia (Miró Quesada, 1961, p. 277). 794 Mediante el acuerdo a alto nivel entre las cúpulas demócratas y civilistas, las primeras obtuvieron la facultad de designar candidato para la Presidencia de la República, y las segundas, para la primera Vicepresidencia. El acuerdo agregaba, además, que la segunda vicepresidencia sería para quien fuera designado por ambos partidos. 795 «El canibalismo de las cámaras es algo que pasa los límites de toda exageración. Su mayor placer es comerse un ministerio. Ya que no pueden luchar con el Presidente, se ensañan con los ministros… el grupo más inestable entre todas las instituciones públicas» (Dávalos y Lissón, 1919-1930, p. 63). 399

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