La utopía republicana

carecía de un apoyo real en la tan promocionada opinión pública, se encargó de anticipar la debilidad política con la que nació el gobierno que sucedió al del coronel Benavides. En una votación que mostró un amplio margen de ventaja entre el ganador y el perdedor, y que para algunos exhibió las prácticas corruptas de un pasado político que se quería enterrar893, el candidato José Pardo, con el apoyo de civilistas y liberales, le ganó la candidatura presidencial al constitucionalista Pedro Muñiz. Así, en un realineamiento de las fuerzas políticas dentro del espectro republicano-conservador, el civilismo inició un nuevo mandato con el apoyo de los liberales, la ausencia de los debilitados demócratas y la venia respetuosa de los constitucionales, quienes ocuparon la primera y la segunda Vicepresidencia de la República. Los años de la administración de José Pardo (1915-1919), fueron de una creciente polarización social y de una lenta corrosión de la alianza pluripartidaria que encumbró a aquel en el poder. Así, teniendo como escenario un mundo que cambiaba a pasos agigantados como consecuencia de la Gran Guerra, la administración de Pardo debió lidiar con las violentas fluctuaciones económicas internacionales que, además de favorecer a ciertos sectores económicos nacionales, azucareros, algodoneros y mineros, disminuyeron las posibilidades de movilidad y de consumo de las clases medias y trabajadoras urbanas, que sufrieron la elevación de un 42% en el precio de los alimentos de primera necesidad894. Por otro lado, la incapacidad mostrada por el desgastado republicanismo en su tarea de crear una imagen cohesionadora capaz de atraer e incorporar a un cada vez más amplio universo popular mediante mecanismos políticos, junto a la aparición de ideologías alternativas, más afines con este, sirvieron de marco a la gran pugna político-social que caracterizó al crucial cuatrienio pardista. De este modo, en la medida que la alianza pluripartidista surgida en la Convención se disolvió y los grupos subordinados pugnaron por hacer sentir sus demandas, el escenario nacional comenzó a exhibir altísimos niveles de desborde social y de violencia política, que culminaron en la huelga general por la jornada de ocho horas en mayo de 1919. La multiplicidad de conflictos sociales y políticos fue una de las más importantes características del segundo gobierno de José Pardo. En agosto de 1915, a escasos días de su inauguración, un frustrado levantamiento fue debelado en Huaraz. Un año después, en 1916, trabajadores campesinos de Huacho, Barranca, Sayán y Pativilca realizaron una huelga para solicitar 397

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