En términos generales, las «clases medias peruanas» crecieron numéricamente debido a los mismos factores que habían estimulado su crecimiento en otros países de Latinoamérica (Rock, 1975; Ruiz, 1980, pp. 45-72; Gallo & Cortés Conde, 1972, pp. 165-176). Así, el renacer de la agricultura y la minería, la expansión de la banca y de la estructura financiera, la entrada masiva de capitales y de inmigrantes extranjeros, el desarrollo de la infraestructura nacional, junto con el crecimiento de las burocracias estatales, afectaron la situación de los sectores medios tradicionales; todo ello sirvió, asimismo, para la tarea de promover nuevos grupos entre los comerciales y burocráticos. Los artesanos, los pequeños comerciantes, los agricultores y los empresarios medios fueron dramáticamente empobrecidos en la medida que los grandes intereses comerciales ganaron control sobre la agricultura y el comercio nacional. En consecuencia, durante las dos primeras décadas del siglo XX, los grupos medios tradicionales fueron debilitados o absorbidos por intereses económicos extranjeros. En cada zona del país, el ritmo de confrontación entre los grupos a los que Ulloa intentó dar una voz y los representantes del poderoso capital internacional exhibió características propias826. En la costa norte peruana, por ejemplo, el intenso proceso de concentración de tierras, en aras de promover cultivos para la exportación, empobreció y finalmente absorbió a los pequeños y medianos agricultores y comerciantes trujillanos (Klaren, 1976, especialmente conclusiones). El crecimiento de las clases medias a raíz de los cambios socioeconómicos experimentados durante los años de la República Aristocrática se hizo más evidente en Lima. La capital de la república, que para la primera década del siglo XX albergaba junto a su puerto más importante, el Callao, una población de 175 000 habitantes (Ministerio de Fomento del Perú, 1906, pp. 183-187; 1915, I, p. 108), exhibió un crecimiento significativo de sus burocracias, de sus sectores profesionales e intelectuales, y de sus grupos económicos intermedios. En efecto, al comparar los censos de 1876 y 1908 se puede concluir que el número de abogados, ingenieros, doctores, empleados asalariados, maestros, periodistas, estudiantes y pequeños comerciantes mostró un importante incremento. Así, los empleados asalariados pasaron de 950 en 1876 a 6821 en 1908, los tenderos crecieron de 845 a 1382 y los periodistas se multiplicaron casi diez veces827. Por otro lado, la inmigración europea, principalmente de España e Italia, aunque no exhibió las características 378
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