crisis de la clase media en el Perú. Esta crisis funesta, en sus palabras, imposibilitaba el advenimiento del régimen democrático en el país. La propuesta fundamental de Villarán se centró en buscar una nueva orientación de la sociedad peruana, la cual debía dirigir sus energías hacia el trabajo y la producción (Villarán, 1900). Si bien es cierto que los planteamientos mesocráticos y desarrollistas de Villarán, articulados previamente por el civilismo histórico de 1871, quedaron flotando en el aire, fue la estrategia de «los 24 amigos» la que primó en la sucesión presidencial de 1904. En efecto, ante la muerte súbita de Candamo al año de iniciado su régimen, José Pardo y Barreda, hijo del fundador del Partido Civil y uno de los miembros más jóvenes de la tertulia de los viernes, se hizo de la Presidencia de la República. En suma, mantener los asuntos políticos dentro de la esfera privada no fue del todo aceptado por sectores sociales que sentían cada vez con mayor intensidad la marginación política de la que eran objeto. En 1900, durante el gobierno de López de Romaña, un «affaire económico» —el caso Belaunde, en el cual los negocios públicos y los negocios privados se entremezclaron de manera inadecuada— fue confrontado violentamente por movilizaciones populares en Lima (Basadre, 1983, VIII, pp. 20-24). Lo anterior, además de evidenciar un enmascarado conflicto social capitalino, sirvió de termómetro para medir el creciente descontento limeño. Así pues, la fundación en 1903 del diario La Prensa, el cual inauguró sus modernas rotativas con una ardorosa campaña contra la candidatura presidencial de José Pardo, tuvo como meta fundamental no solo proveer de una voz y de una tribuna política a los sectores sociales desplazados de las esferas de poder, sino despertar al adormecido espíritu cívico nacional. RECREANDO LA ESFERA PÚBLICA En la medida que los canales políticos convencionales se cerraron, los demócratas y otros grupos sociales descontentos decidieron erigir una esfera política alternativa desde donde lograron desafiar al poder oficial. La fundación de La Prensa y su posterior fusión con el diario El Tiempo, en 1905, constituyeron los pasos iniciales en la forja de un espacio político capaz de confrontar, mediante la discusión pública, el comportamiento y la legitimidad del gobierno civilista. Así, un grupo de periodistas limeños y provincianos, jefaturados por el combativo Alberto Ulloa, fueron los responsables de promover las dos revoluciones que conmovieron las 375
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