La utopía republicana

del Perú, director del Banco Anglo Peruano y miembro del consejo directivo de importantes instituciones de crédito. Durante esos años también fue nombrado prior del antiguo tribunal del consulado y luego ocupó la presidencia de la Cámara de Comercio. Durante los años del primer civilismo, Candamo, por quién Manuel Pardo guardaba especial estima, no solo ocupó la alcaldía de Lima y estuvo al mando de uno de los batallones de guardias nacionales capitalinos con el título de coronel, sino que fue pieza vital de la rearticulación civilista en las violentas elecciones parlamentarias de 1878. En estas, además de aportar importantes sumas de dinero para la campaña congresal, asumió el liderazgo partidario de su asociación, ante la ausencia forzada de Manuel Pardo. Durante los difíciles años de la guerra con Chile, Candamo, junto con otros civilistas, apoyó al frágil gobierno de Francisco García Calderón y fue elemento fundamental en la organización de la «Junta Patriótica» que conectó a los civiles con la Resistencia serrana de Cáceres. Debido a lo anterior fue deportado con un grupo de importantes políticos peruanos a Chile, donde permaneció dos años como prisionero de guerra. Luego de que la guerra finalizó, Candamo regresó a Lima y rearticuló a los fragmentados núcleos civilistas. Con las adhesiones que rodeaban al general Cáceres, organizó al Partido Constitucional, de cuya primera junta directiva fue presidente. En 1886 ingresó al Senado, que presidió dos años después. En 1889 fue nombrado director de la Beneficencia de Lima. En 1890 fue uno de los gestores de la candidatura civil de Francisco Rosas, primer intento de reorganización civil luego del período de la Reconstrucción. Poco después de las fracasadas tentativas anteriores, Candamo fue el principal artífice del acercamiento del civilismo al Círculo Parlamentario que desembocó en la Unión Cívica en 1893 y llevó hasta la sorprendente alianza con los demócratas en la Coalición Nacional. En 1895, luego del triunfo de la revolución coalicionista que derrocó a Cáceres, Candamo fue nombrado presidente de la Junta de Gobierno Provisoria y en setiembre de ese mismo año entregó el mando de la república a Nicolás de Piérola. Reconocido desde 1896 como jefe del fortalecido Partido Civil, a su sagacidad y capacidad se debió la hegemonización del civilismo en las diferentes esferas del poder. Hacia 1901-1903, condujo el grupo congresal que se enfrentó en tumultuosas jornadas parlamentarias a los aliados demócratas de antaño y que, en 1903, con el apoyo del Partido Constitucional, pudo conducir al Partido Civil a la primera magistratura de la república. 370

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