La utopía republicana

ejemplo—, se priorizó, siguiendo las directivas herrerianas, la acción política de un sector minoritario de «elegidos» (Miró Quesada, 1961, p. 355). La educación, el tiempo y el «cruzamiento de las razas» lograría, en el largo plazo, llevar a cabo el resto (Basadre, 1983, VIII, p. 102). La estabilidad del modelo liberal-conservador descansó sobre un factor político negativo: la indiferencia, pasividad y restricción de gran parte de la ciudadanía. Esta neutralidad de la población dependía de la continuidad del proceso de expansión. En pocas palabras, el éxito del modelo ensayado a partir de la hegemonización del civilismo en el poder quedó en manos de la buena voluntad de los elusivos inversionistas extranjeros, cuya ayuda, como veremos más adelante, resultó fundamental para la reproducción y mantenimiento de un republicanismo conservador de corte autoritario. LA PRIVATIZACIÓN DE LA VIDA POLÍTICA El 6 de setiembre de 1903 Manuel Candamo asumió la Presidencia de la República. La trayectoria vital del flamante presidente electo, inextricablemente unida a la suerte del civilismo, simbolizó, gráficamente, el complejo y difícil camino seguido por el Partido Civil desde el asesinato de su líder y principal impulsor, Manuel Pardo, hasta su encumbramiento en el poder en el temprano siglo XX. El flamante presidente, quien logró obtener para el civilismo la primera magistratura de la república luego de veintisiete años de dificultosa espera, nació en Lima. Su padre, el financista internacional ligado a los negocios del guano, Pedro Gonzales de Candamo, fue considerado en su época como uno de los hombres más ricos del Perú. No debemos olvidar que fue a este a quien el gobierno de Manuel Pardo le encargó llevar a cabo los espinosos arreglos de la deuda externa en París. Manuel Candamo, luego de terminar sus estudios de Derecho en San Carlos, se inició tempranamente en el mundo del periodismo en el prestigioso diario capitalino El Comercio. Por esos mismos años, en 1865, formó parte de la juventud universitaria comandada por el líder liberal José Gálvez y participó en el derrocamiento del gobierno militar de José Antonio de Pezet (Basadre, 1983, VIII, pp. 99101). Asimismo, Candamo representó al grupo de capitalistas nacionales que lograron consolidarse debido a la expansión guanera y que, luego de la Guerra del Pacífico, pudieron remontar la crisis con la ayuda de la política económica implementada por la gestión Cáceres. En los primeros años de la década de 1860, el futuro gobernante civilista fue presidente del Banco 369

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