minas y campos quedaron sin trabajo y cayeron en un deplorable estado de miseria770. El problema de la paralización del aparato productivo nacional se unió al de la crisis de autoridad política que sobrevino como consecuencia del violento conflicto entre la Coalición y las fuerzas del gobierno. En las provincias, el desconocimiento de las autoridades oficiales; la incapacidad económica para ejercer sus labores represivas; los enfrentamientos entre prefectos e incluso entre distritos y comunidades, las cuales esgrimían contrapuestas lealtades; y los trastornos en la propiedad que provocó la guerra fueron el complejo escenario nacional con el cual debió lidiar el gobierno coalicionista771. Sin embargo, el hecho que evidenció la fractura de los vínculos entre el Estado central y las provincias fue la negativa de estas de pagar sus contribuciones. El 27 de setiembre de 1895, el prefecto ancashino E. Villena comunicó al gobierno de Nicolás de Piérola el caótico estado económico en el que se encontraba su departamento. En efecto, Villena, además de informar al gobierno central sobre la manera en que las fuerzas caceristas habían cobrado por adelantado la contribución industrial, eclesiástica y de patentes del año en curso, observaba con preocupación la negativa de las comunidades indígenas de pagar la contribución personal. Lo anterior lo había presionado a usar «la fuerza pública» para lograr el pago de una obligación, a la cual «el pueblo», según sus palabras, se había desacostumbrado772. Meses después del informe anterior, el nuevo prefecto que sustituyó a Villena, Pedro Cisneros, reafirmó lo dicho por su antecesor, subrayando, nuevamente, que debido a la «suspensión» en la cobranza fiscal durante las contiendas civiles, los indios se negaban a afrontar sus obligaciones con el Estado. Cisneros creía que el anterior comportamiento indígena se debía no solo a la tradicional resistencia de los indios para concurrir con los gastos estatales, sino a la escasez de fuerzas y la debilidad de las autoridades encargadas del cobro773. Desde que la guerra se inició la rebelión montonera confundió su plataforma política «constitucionalista» con las diversas y específicas plataformas provincianas y departamentales, en las que, como hemos visto anteriormente, primaron complejas motivaciones locales. Una de las plataformas políticas más importantes, y que fue recurrente en muchas provincias y departamentos, fue la resistencia al pago de la contribución personal. Cabe recordar que esta, impuesta o eliminada de acuerdo con las tendencias del gobierno de turno y al apoyo provinciano que este buscaba 339
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