montonera acaudillada por el clan Seminario ocupó temporalmente La Libertad y Cajamarca724. El número de componentes de una columna montonera variaba mucho y debe haber dependido, probablemente, de la capacidad de reclutamiento que tenía la dirigencia. Así, mientras que en Huánuco la montonera de Durand contó con unas cuantas decenas de amigos, allegados y empleados de su hacienda, Huancachupa; en Puno se reportó el ataque de 600 montoneros, en Chincha se habló de 150, en Tayacaja de 120, en Guadalupe de 300, en Piura de 800 y en Cañete, el número de sus miembros llegó a la insignificante suma de 17 individuos725. En cuanto al armamento, todo parece indicar que era infinitamente inferior a la conmoción que provocaba. Si bien es cierto que la violencia de la irrupción montonera causaba el pánico y, en muchos casos, la evacuación de las poblaciones atacadas junto con sus autoridades, el armamento que se le capturó a una columna puneña726 puede aproximarnos a la frágil logística que exhibieron los rebeldes. Durante las guerras de independencia, la utilización de la montonera huanuqueña de algunos mosquetes de bronce que Simón Bolívar confiscó puede evidenciar la precariedad armamentista de los temidos revolucionarios727. El método de aprovisionamiento de las montoneras estaba dado, básicamente, por la captura de armas, alimentos y caballos del enemigo. En Guadalupe, por ejemplo, la montonera se aprovisionó mediante el saqueo de la ciudad; en Canta intentó apoderarse, sin éxito, de la caballada de los gendarmes, y en Concepción, con un poco más de suerte, capturó 25 rifles del ejército728. Cabe anotar, sin embargo, que en la medida que la toma de Lima se fue convirtiendo en una prioridad para la dirigencia coalicionista, las montoneras fueron abastecidas con armamento extranjero (Obín, 1901). Los ecos de la montonera llegaron a los lugares más alejados del país y reactivaron, en algunos casos, rencillas y conflictos locales. En la provincia serrana de Huamalíes, perteneciente al departamento de Huánuco, el fenómeno montonero enfrentó al distrito de Llata contra la Villa de Pachas, cabeza de doctrina y capital del distrito del mismo nombre. En comunicación al gobierno, fechada el 29 de noviembre de 1894, los pobladores de Pachas pedían urgentemente armas a la administración de Cáceres «para hacer guardar y respetar» sus «constitucionales garantías»729. La razón del anterior requerimiento se debía a que sus vecinos llatinos, a pesar de haberse adscrito públicamente 324
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx