provincianas para, más adelante, ocupar Lima y desalojar el poder al «tirano» Cáceres. Durante 1894, en especial luego de la juramentación presidencial del héroe de la Breña, las montoneras coalicionistas iniciaron un persistente proceso de corrosión del aparato estatal cacerista. Así, el clan agrario de los Seminario en los departamentos del norte; el abogado y hacendado Augusto Durand y el senador civilista Pedro Arana en los departamentos del centro; el hacendado cañetano Felipe Oré, junto con el revolucionario cubano Pacheco de Céspedes, los hermanos Del Solar y Ponce en los del sur, acaudillaron una explosión política de corte regionalista y popular, cuyos ecos se sintieron en los lugares más recónditos del Perú. Un informe prefectural redactado en Lima el 18 de setiembre de 1893, en el que se señalaban con preocupación los movimientos peligrosos de un grupo armado de simpatizantes de Piérola703, da luces sobre los tempranos estallidos sociales de tipo violentista en la capital de la república; sin embargo, no fue hasta el segundo trimestre de 1894 en que las movilizaciones contra el orden cacerista no adquirieron las características de una «epidemia social». LAS MONTONERAS EN ACCIÓN El 23 de abril de 1894, a escasos días del fallecimiento del presidente Morales Bermúdez, el prefecto cacerista de Tacna, Rufino López-Torres, solicitaba urgentemente armas al gobierno central704. A través de la lectura de los documentos prefecturales tacneños se puede colegir que el pedido de la autoridad política sureña no resultó un exceso de previsión. El 7 de mayo, la prefectura al mando de Rufino López-Torres fue atacada violentamente por el teniente coronel Pedro Collazos quien, en un acto de claro desacato a la autoridad constituida, se plegó a las fuerzas coalicionistas jefaturadas por Piérola705. Probablemente debido a la amenaza anterior, el 14 de mayo el médico López-Torres insistió nuevamente en su pedido de apoyo militar a Lima. La ayuda llegó junto con el relevo del preocupado prefecto. El peligro en que se encontraba Tacna, por donde según muchos miembros de la administración cacerista se movilizaban armas y hombres desde Chile hacia Perú, determinó que la jefatura política de dicha zona fuera encomendada a un miembro del ejército, cercano a la cúpula militar cacerista. El nombramiento como autoridad política de Tacna del breñero Manuel Bedoya, militar de carrera y hermano de otro miembro importante del régimen, el prefecto de Junín, 320
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