La utopía republicana

de los principios doctrinarios republicanos, una sofisticada organización partidaria nacional fue implementada por los demócratas. Con la finalidad de confrontar en el terreno electoral al candidato gobiernista Remigio Morales Bermúdez, Piérola y sus seguidores montaron una compleja maquinaria partidaria en las ciudades más importantes del Perú. Para cumplir con su labor proselitista, el partido dividió al territorio nacional en tres regiones políticas, que englobaron a los principales departamentos y provincias peruanas687. En el contexto organizativo anterior, el Comité Central Directivo, presidido por Nicolás de Piérola, desempeñó una intensa labor de proselitismo político en asociación con los Comités Departamentales, Provinciales y de Distrito688. Las reuniones multitudinarias, como la llevada a cabo en Lima con ocasión del encuentro de los delegados departamentales demócratas, pueden evidenciar la capacidad de convocatoria que tuvo el partido durante el proceso electoral de 1890. El domingo 26 de enero de aquel año, en lo que Piérola denominó «la fiesta del Perú», diez mil simpatizantes de su partido ocuparon las principales calles limeñas. Los Comités de Lima, Callao, Miraflores, Barranco y Chorrillos, los rurales de valles y haciendas, organizados en secciones y portando banderolas y fotos de su líder, se emplazaron en zonas estratégicas de la ciudad. En un inmenso desfile por las calles de Lima, que recordaba al que en 1871 llevaron a cabo los civilistas, Piérola, en compañía de su comando partidario, encabezó a caballo un cortejo cívico. En este destacaban los comités parroquiales limeños, las agrupaciones rurales, tres bandas de música y «grandes masas de zambos» que lo vivaban con fervor689. Fue probablemente por los peligros que la anterior politización masiva representó para el orden cacerista, en la que incluso emergió un discurso radical de corte clasista a nivel de las bases, que algunos meses antes de las elecciones presidenciales, Piérola fue encarcelado y su partido declarado fuera de la ley690. La posterior fuga de Piérola de la Intendencia de Lima, prácticamente en las narices de sus guardianes, y su terca oposición al creciente autoritarismo militar colaboraron a potencializar, ante el imaginario colectivo popular, la resurrección del viejo idealismo republicano691, el cual sería posteriormente capitalizado por los miembros de la Unión Cívica. El Partido Demócrata exhibió entre sus vanguardias a una fracción de la élite económica e intelectual del país y entre sus bases, a un sector significativo de los grupos populares urbanos. Mineros, como Antonio 316

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