La utopía republicana

su persona generó la firma del malhadado Contrato Dreyfus y la ineptitud que demostró en la defensa de Lima, una multitud de tres mil personas recibió calurosamente al pertinaz revolucionario arequipeño en el puerto del Callao. Desde su llegada, Piérola intentó organizar a los núcleos políticos urbanos, básicamente a los sectores disidentes del Partido Nacional. Cabe recordar que dichos sectores sirvieron, en 1876, de columna vertebral al gobierno de Mariano Ignacio Prado. Así, en 1884, Piérola fundó el Partido Demócrata, junto a un puñado de «nacionales». La meta fundamental era colaborar en la forja de un gobierno fundado en el sufragio directo. Fue probablemente por el discurso político democratizante que atentaba contra el creciente autoritarismo del gobierno que sucedió a la guerra, el del general Miguel Iglesias, que Piérola fue deportado en 1885. Sin embargo, un año después, luego de terminada la guerra civil Cáceres-Iglesias, «el Califa» regresó al Perú «en olor de multitud». A pesar del apoyo popular con el que contó Piérola y su agrupación política, evidente en el impresionante recibimiento público que se le ofreció luego de su segundo exilio, el líder del Partido Demócrata se eximió de participar en 1886 en el proceso electoral que llevó a Cáceres al poder (Basadre, 1993, VII, pp. 322-334; Dulanto Pinillos, 1947, pp. 317376; Ulloa, 1949, pp. 298-299). Si bien resultaba evidente que Piérola contaba con la fuerza de una opinión popular que, en palabras de muchos, lo idolatraba, la fuerza y el aparato simbólico del republicanismo estaba en manos del poderoso «bloque constitucionalista» cívico-militar. La intensa labor de construcción político-ideológico exhibida por Piérola y sus partidarios fue promovida, básicamente, cuatro años después de su llegada al país, durante las elecciones presidenciales de 1890. La adquisición del periódico El País; la puesta en marcha, a nivel nacional, de una sofisticada organización partidaria; y la difusión de los principios democráticos en las provincias, mediante circulares y cartas a los comités departamentales, fueron algunas de las estrategias políticas que implementaron los demócratas con el fin de enfrentarse con el candidato gobiernista Remigio Morales Bermúdez676. Lo anterior, junto con la reactivación del discurso cívico-republicano del pasado, colaboró en la obtención de adhesiones políticas importantes en Lima y provincias. Cabe destacar que sus mayores logros políticos fueron la apropiación, por parte de los demócratas, del discurso republicano y de las estrategias movilizadoras y organizativas del primer civilismo. 313

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