núcleos civiles disidentes. Estos últimos, en un estratégico movimiento político, se vieron fortalecidos el 30 de marzo de 1894, mediante la incorporación de nuevos adherentes: los activos núcleos políticos demócratas. Ese mismo día se firmó el Pacto de la Coalición. Los encargados de firmarlo, representantes de los núcleos civilistas, del Círculo Parlamentario y del Partido Demócrata,673 se propusieron mantener «por todos los medios a su alcance» la libertad electoral y «le respeto del voto de los ciudadanos». Si bien es cierto que los miembros de los grupos políticos coalicionistas exhibieron cierta autonomía en relación con el frente que conformaban, especialmente en el proceso de designación de candidatos presidenciales para las elecciones de 1894, el comando de la Coalición recayó en manos del líder del Partido Demócrata, Nicolás de Piérola. Asimismo, cabe subrayar que, en una hábil jugada política, los miembros de la flamante asociación civilista solicitaron al gobierno el nombramiento de un ministerio compuesto de representantes de los tres partidos coalicionistas. Lo anterior, junto con el pedido de una ley de registro cívico y de elecciones directas, y la solicitud de aplazamiento de las elecciones presidenciales hasta diciembre, proveería, según los coalicionistas, las garantías suficientes para un proceso electoral justo y equitativo674. El acercamiento de la Unión Cívica al Partido Demócrata, presidido por Nicolás de Piérola, fue decisivo para la consolidación de la opción cívica opuesta a la reproducción del régimen militar. La aproximación de los «cívicos» a los núcleos demócratas pierolistas se debió a que el partido que aglutinaba a estos últimos logró mantener, junto con el arraigo y la lealtad de los sectores populares urbanos de Lima y provincias, la línea ideológica republicana-democratizante que precedió a la Guerra del Pacífico. Durante el período de la «reconstrucción», a diferencia del Partido Civil, el cual optó por una cómoda alianza con el aparato militar cacerista, Piérola y las vanguardias demócratas fortalecieron su estructura partidaria, al exhibir una intensa labor de proselitismo a nivel nacional y recrear muchos de los rituales públicos que habían sido abandonados por el civilismo luego de la guerra675. El controversial Nicolás de Piérola, secretario de Hacienda durante el gobierno de Balta y jefe de la dictadura durante la Guerra del Pacífico, reapareció en el escenario político peruano luego de que el conflicto bélico con Chile finalizó. En efecto, en 1884 a pesar de las críticas que en torno a 312
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