La utopía republicana

fueron los breñeros con Ramón Freyre, Ignacio Ruiz de Somocurcio, Augusto Bedoya y el mismo Remigio Morales Bermúdez los que colaboraron de manera concreta en el montaje del aparato políticoideológico del régimen cívico-militar del a posguerra. A pesar de que Cáceres partió en una misión diplomática hacia Europa luego de la transmisión de mando a su sucesor, el poderoso aparato militar que había colaborado en reconstruir se reprodujo y siguió funcionando al margen de su presencia. El orden cacerista disponía, básicamente, de la fuerza de las armas. Los parques del Estado, de donde se sacaban y distribuían armas que nutrían a los clubes constitucionalistas, desperdigados en todo el país, se hallaban bajo el control del aparato militar (Obín, 1901, pp. 15-16; Basadre, 1983, VII, pp. 297-298). La inocultable militarización del Partido Constitucional y la represión mostrada por la administración Morales Bermúdez, especialmente contra el Partido Demócrata y la prensa adversa a su mandato (Un Patriota Viejo, 1894, pp. 142-171; Miró Quesada, 1961, pp. 208-209; Basadre, 1983, VII, pp. 142-145), determinó que un sector importante de los antiguos aliados civiles iniciara un proceso de toma de distancia frente al régimen que habían colaborado en cimentar. Así los círculos civiles, apertrechados principalmente en el Congreso, además de abogar por la amnistía de un antiguo enemigo político, el caudillo arequipeño y líder del Partido Demócrata, Nicolás de Piérola, comenzaron a diferenciarse políticamente del constitucionalismo, aproximándose a otros grupos congresales, que como el círculo parlamentario del arequipeño Mariano Nicolás Valcárcel, intentaban hacerse de una identidad propia y de una cuota de poder dentro del agobiante orden militar. Una aproximación a la actuación política del abogado arequipeño Mariano Nicolás Valcárcel, antecedente temprano al proceso de hegemonización provinciana que se dio en el Congreso de la República, puede darnos luces sobre la manera en que, ante la fragmentación de los tradicionales grupos políticos, surgió una situación preeminente dentro del diseño de la política nacional657. Valcárcel, secretario de la Delegación Peruana que en 1880 intentó negociar un acuerdo de paz con Chile, hizo una meteórica carrera política durante los años de la Guerra del Pacífico. En 1881 concurrió al Congreso de Chorrillos como diputado por Huallaga y en 1882, luego de la caída del gobierno de La Magdalena, fue presidente del Consejo de Ministros y ministro de Relaciones Exteriores del gobierno que Montero estableció en Arequipa. En 1886, al término de la guerra civil 307

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