La utopía republicana

34 307 toneladas métricas, para 1889 las exportaciones llegaron a las 52 667 toneladas. Para una aproximación a la expansión de la industria azucarera ver Thorp y Bertram (1985, pp. 55-72). 604 La modernización de la industria azucarera favoreció el incremento de la producción, la cual, para 1894, bordeó las 85 000 toneladas anuales. La inversión en dicho sector, un capital fijo de $31.9 millones y un capital de trabajo de $2.5 millones más, evidenciaron su preeminencia en la economía del país (Garland, 1895, p. 53). Para respuesta de los hacendados nacionales a los nuevos desafíos de la economía azucarera ver AMP: Cartas entre Felipe Pardo y Mariana Barreda viuda de Pardo. 605 Para la organización financiera durante el período de la posguerra, ver Quiroz (1989). 606 Para una aproximación biográfica a Aspíllaga ver Paz Soldán, 1917, pp. 29-31 y Gilbert (1982). La actividad de Aspíllaga en Cayaltí es también evidenciada en la correspondencia cursada entre Felipe Pardo Barreda y Mariana Barreda de Pardo. 607 Al quedar detenido o excluido el papel moneda de la circulación resultaron arruinadas muchas gentes de mediana o modesta condición que en él tenían su capital o sus ahorros. El abandono del billete fiscal por los legisladores de 1886 y 1887 contrastó con la actitud del gobierno civilista en 1875 y con la ley que propuso Pardo en el Congreso en 1878, con la finalidad de crear recursos para la extinción o recojo de los depreciados billetes fiscales (para este punto ver Basadre, 1983, VII, pp. 91-101). 608 La estabilidad presupuestal y la atracción de capitales extranjeros fueron las mayores obsesiones del cacerismo. Sobre lo anterior Cáceres señalaba que su gobierno tenía como meta fundamental: «Levantar el crédito abatido, atraer al capital, dar trabajo al hambriento…fijar de una vez por todas la rehabilitación cierta, real y permanente…» Sobre el punto anterior y sobre la evolución de los presupuestos durante esos años ver Basadre (1983, pp. 26-32 y 220). 609 Las inversiones de la familia Aspíllaga incluyeron: dos compañías de seguros, dos bancos, una compañía de tranvías en Lima, una planta generadora de electricidad, una compañía de muebles en Salaverry, una compañía minera y una fracasada empresa manufacturera de sacos de yute (Thorp & Bertram, 1985, p. 42). 610 Para el desarrollo de la Escuela de Minas durante el gobierno civilista ver Gootenberg (1993); para políticas civilistas de incentivo a la minería, Mc Evoy (1994a, cap. II). 611 Para una historia de la evolución de la minería peruana ver W. C. F. Purser, Metal and Mining in Perú, Past and Present. (Londres, 1971); para su impacto en las comunidades serranas, ver Contreras (1987). 612 Entre 1890 y 1894 la producción de las minas de plata creció de 68 a 89 toneladas métricas anuales (Thorp & Bertram, 1985, p. 109). 613 Para la asociación de mineros peruanos con los norteamericanos Backus y Johnston ver Guerra (1966-1984, p. 62). 614 Sobre este punto es muy revelador el trabajo de Dávalos y Lissón (1941, p. 48). 615 A pesar de la mecanización y el desarrollo tecnológico a mediados de la década de 1890, unos 24 000 trabajadores estaban empleados en la producción de azúcar; y unos 66 000, en la minería (Thorp & Bertram, 1985, p. 68). Para control de mano de obra, ver 300

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