Mallon (1983, p. 127). 616 Para este punto ver Esteves (1971) en Colección de artículos publicados por Luis Carranza, médico (Lima, 1885-1888). Para una elaboración sobre el tema de la industrialización en el período de la posguerra ver Gootenberg (1993, pp. 187-202). 617 Las industrias que florecieron fueron las textiles, como la Sociedad Industrial Santa Catalina; alimenticias, Compañía Molinera Santa Rosa y Arturo Field; de muebles, Ciurlizza y Maurer; de cerveza, Backus y Johnston. 618 Los gremios integrados fueron los de sastres, carpinteros, cigarreros, pintores, gasfiteros, molineros, panaderos, herreros, mecánicos, carroceros, albéitares, toneleros, albañiles, zapateros, fideeros y peluqueros (Basadre, 1983, VII, pp. 168-169). 619 Para organizaciones artesanales en Arequipa, ver Basadre (1983, VII, pp. 169-170). 620 Salvo el trabajo de Peter Blanchard (1982), carecemos de trabajos específicos sobre el movimiento obrero en el Perú del siglo XIX. 621 Para este punto ver Gertrude Yeager (1990, pp. 361-393). 622 Cabe recordar que Luis Felipe Villarán, rector de la Universidad de San Marcos y antiguo miembro de la Corte Suprema, fue uno de los animadores del Club Universitario que lanzó, en 1871, la candidatura de Manuel Pardo a la Presidencia de la República. 623 Para el apoyo a colegios departamentales ver Basadre (1983, VII, pp. 221-226). 624 Para los intentos de profesionalización y modernización del ejército ensayados durante el gobierno civilista ver Mc Evoy, 1994a, pp. 106-112 y 227-234; para el problema de los indefinidos, p. 228. 625 Nicanor Ruiz de Somocurcio, «Discurso en la Inauguración en la Escuela de Clases» en Revista Militar y Naval, no. 23 (Lima, febrero 1 1889); la Ley de Conscripción Militar dictada durante el régimen cacerista estuvo llamada a formar «un ejército de ciudadanos» que tuvieran conciencia de su «fuerza y de sus derechos» (Ugarteche & San Cristóval, 1943, p. 213). 626 Juan Norberto Eléspuru, secretario de Guerra en la campaña del Centro contra el ejército chileno y director de guerra de Cáceres en 1884, fue uno de los representantes preclaros del neomilitarismo del período de la posguerra. Descendiente de un héroe de la independencia y de un importante filósofo y escritor, Benito Lazo, hizo una brillante carrera en el ejército. Desde los inicios de su carrera la preocupación constante de Eléspuru fue profesionalizar la carrera militar. Así, desde 1876, en la Escuela Militar del Espíritu Santo, cuyo plan de estudios estimuló, tuvo como meta la mejora en la educación del soldado y del oficial del ejército peruano. Tuvo a su cargo todos los establecimientos de instrucción militar: La Escuela Militar de Guadalupe, que fundó en 1890; la Academia de Guerra, en 1891 y la Escuela Superior de Guerra, en 1905. En la Escuela Militar del Espíritu Santo dictó y fundó por primera vez los cursos de Arte Militar, Administración Militar y Geografía Militar; así como el de Derecho de Guerra. En 1879 publicó La Táctica Moderna, la primera obra de estrategia en español que apareció en Sudamérica. Todos sus proyectos militares fueron aprobados por la Misión Militar Francesa en la Junta Consultiva de Guerra. Fue por lo anterior que Eléspuru formó parte activa, junto con la Misión Francesa, en la reorganización de la Academia Militar de Chorrillos (Paz Soldán, 1917, pp. 161-162). 301
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