produciendo el mismo proceso de deterioro institucional. 507 En la Memoria a su gobierno, el jefe de las fuerzas de ocupación Patricio Lynch señaló que la recaudación chilena, basada principalmente en cupos a las élites económicas limeñas y provincianas, entre el 1 de mayo de 1882 y el 30 de abril de 1883, ascendió a 7 941 943 pesos. Sobre este punto, las deportaciones masivas y el acoso a los políticos limeños ver Guerra (1991, pp. 232-235 y 296), García Calderón (1949) y Basadre (1983, VI, pp. 352-355). 508 Para una aproximación a la guerra civil que enfrentó al jefe de la Resistencia, Andrés A. Cáceres, con el militar cajamarquino encargado de firmar la paz con Chile, Miguel Iglesias, ver Basadre (1983, VII, pp. 13-15) y Guerra (1966-1984, VII, pp. 25-35). 509 Lisson (1887), para una evaluación de la sociedad peruana, principalmente limeña, durante el período de la posguerra. 510 A partir de 1880, la renta salitrera comenzó a tener una gravitación mayor en el cuadro de los ingresos totales del gobierno chileno. Así, mientras que en 1870 representaba el 4.7% de aquellos, en 1880 significó el 46.6%; en 1890, el 45.6%, y en 1910, el 51.9%. Ver Harold Blakemore, British Nitrates and Chile’s Politics, 18861890: Balmaceda and North (London, 1974); Michael Monteón, Chile in the Nitrate Era: The Evolution of Dependence, 1880-1930 (Madison, 1982), Thomas O’Brien, The Nitrate Industry and Chile’s Initial Evolution, 1870-1891 (Nueva York, 1982). 511 Sobre los efectos de la guerra en las economías regionales de la costa norte y de la sierra central ver Mariano Felipe Paz Soldán (1979); Miranda (1927, pp. 71-72); Klaren (1976); Manrique (1987, pp. 180-194). Sobre los efectos de la política económica pierolista sobre la golpeada banca limeña Quiroz (1992, pp. 40 y ss.). 512 Este punto, desarrollado inicialmente en Mc Evoy 1994a, cap. IV y posteriormente en 1994b, ha sido ampliamente elaborado en el segundo capítulo de este trabajo. 513 Para el rol de los aliados sureños en el proyecto civil ver Carlos Zapata, AGN, CMP, D2, 48-3270; Gregario Cabello, AGN, CMP, D2, 9-565; Mariano Hurtado Zapata, AGN, CMP, D2, 20-1453. 514 En 1874, año de la consolidación económica de la burguesía tacneña y moqueguana representada por Carlos Zapata y Gregorio Cabello, la producción era de 49.678 quintales de vino y 55.825 quintales de aguardiente; y en 1905, 21 años después del término de la guerra, descendió a 9.978 quintales de vino y 774 quintales de aguardiente. Kuon Cabello (1981, p. 370). 515 Luego de la guerra las bodegas moqueguanas comenzaron a cerrar una tras otra y por algunos años se pensó que en la zona se había encontrado una estupenda mina de estaño. La verdad era que los arruinados vinicultores desarmaban sus falcas de puro estaño boliviano para venderlas al peso (Olivas Watson, 1991, p. 63). 516 Debido al auge económico vitivinícola, en Moquegua se desarrolló una sociedad estable, próspera y culta. La existencia de una relativa solvencia económica permitió que muchos de los hijos de las familias notables de la provincia realizaran sus estudios universitarios en España y en Francia. La existencia de nutridas bibliotecas de todo tipo de textos pone en evidencia la existencia de una gran afición, entre la élite moqueguana, por la literatura y la música (Olivas Watson, 1991, 58). 517 Para el papel jugado por los grupos políticos moqueguanos durante la campaña 290
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