La utopía republicana

electoral de 1871, Mc Evoy (1994b, p. 120). 518 Memoria que el Prefecto del Departamento de Lambayeque, Coronel Francisco Ríos, presenta al Señor Ministro de Gobierno, Policía y Obras Públicas sobre el estado del Departamento a su mando. Chiclayo, 26 de abril de 1886, BN, CM, D3980. 519 El acceso al capital y facilidades de crédito posibilitó que los flamantes compradores de tierras como Larco, Gildemeister y Grace hicieran frente a los tiempos difíciles de la posguerra y prosiguieran el proceso de concentración de tierras iniciado en 1860. Para este punto ver Albert (1976) y Klaren (1976). 520 Para el rol jugado por las élites de la sierra central en la campaña electoral de 187172 ver Mc Evoy (1994b); para la postración de los núcleos económicos de esa zona, Manrique (1987, pp. 266-267). 521 Las cartas cursadas entre Mariana Barreda de Pardo, viuda de Manuel Pardo, y su hijo Felipe durante el período de la guerra y posguerra evidencian el estado de empobrecimiento y endeudamiento en el que se hallaban muchos de los ricos civilistas que habían colaborado en la fundación del Partido Civil. La familia Pardo se vio obligada, incluso, a arrendar la productiva hacienda azucarera de Tumán durante la guerra. La situación anterior se produjo no solo con la finalidad de resguardar la propiedad de los cupos chilenos, sino porque la ausencia de capitales imposibilitaba que sus propietarios la trabajaran (Cartas de Mariana Barreda de Pardo a Felipe Pardo y Barreda, 1882-1885, AMP). 522 Para un acercamiento al activo y diversificado sector artesanal, ver Mc Evoy (1994a, pp. 335-342). 523 En una popular obra de difusión publicada durante la guerra, Mariano Amézaga, tenaz opositor de Manuel Pardo, puso de manifiesto muchos de los argumentos anticivilistas que circularían profusamente en la prensa capitalina de la posguerra. El colaboracionismo con el invasor, lo inmoral e ilegal del gobierno oligárquico de La Magdalena, y la fraudulenta emisión de billetes fiscales fueron algunos de los puntos principales relevados por Amézaga en su obra (1882). 524 Para el intenso repudio del civilismo en provincias ver Manrique (1981, pp. 58 y 78); sobre el testimonio de primera mano del civilista Paulino Fuentes Castro, que en 1883 fue blanco de hostilidades en varios departamentos del interior e incluso debió esconderse en Chincheros para no ser atacado por indios enfurecidos con la derrota peruana ver «Remembranzas: La ratificación de la alianza Piérola-Civilista» en Mundial 4 de febrero de 1921. 525 El 24 de enero de 1884 se reunieron diversos ciudadanos y se constituyeron en la junta directiva del Partido Liberal. Constituyeron su Junta Directiva con un representante de cada departamento y cuatro por Lima. Para Basadre este nombre invocaba a las luchas doctrinarias correspondientes al período anterior a 1870, buscando un nexo principista entre los asociados. Para este punto ver Basadre (1983, VII, p. 2) y Miró Quesada (1961, pp. 154-155). 526 El programa del Partido Constitucional, cuya fecha de fundación se remonta a 1882, aunque existen actas de 1884, tuvo como meta primordial desarrollar en la política de la República «los principios democráticos, adoptando los consignados en la Constitución». Para una aproximación a este punto ver Papeles del Partido Constitucional, BN. CM; 291

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