construcción del régimen político autoritario y unitarista que gobernó al Perú en los años subsiguientes a la guerra. La «pax cacerista», que nació como producto de la alianza entre importantes sectores civiles y militares y que pugnaban por rearticular sus bases políticas e ideológicas, tuvo como meta fundamental la reconstrucción del aparato estatal y de las élites económicas a él asociadas. La capacidad cohesionadora que proveyeron Cáceres y sus vanguardias militares al nuevo orden político se manifestaron no solo en importantes rituales públicos, básicamente de corte militarista, sino en el control político-social que muchos breñeros ejercieron en las provincias y departamentos peruanos. Lo anterior colaboró en cimentar una relativa paz social, elemento esencial para un necesario período de acumulación capitalista, que solo pudo darse mediante la apertura del país a las inversiones extranjeras. Si bien es cierto que desde su puesta en marcha en 1886 el modelo cívico-militar cacerista hizo evidentes sus contradicciones y ambigüedades, no fue hasta la sucesión presidencial de 1890 que aquellas no enfrentaron abiertamente a los antiguos aliados del período de la posguerra. Así, la fortalecida maquinaria militar cacerista, apertrechada en el Partido Constitucional, no solo intentó perpetuarse en el poder, tomando distancia frente a sus antiguos aliados civiles, sino que en el camino buscó militarizar a la política peruana. Remigio Morales Bermúdez, sucesor de Cáceres para el período 1890-1894, representó a los sectores militares, principalmente breñeros, enquistados en el aparato estatal peruano. Estos, articulados ideológicamente en el «Centro Militar», diseñaron espacios políticos propios, articularon un discurso novedoso y monopolizaron abiertamente el control del Estado. Para mediados de la década de 1890, el abierto proceso de militarización, fruto amargo de la Reconstrucción, se vio confrontado, una vez más, por los núcleos políticos civiles. La Coalición Nacional, variopinta asociación de fuerzas sociales opuestas al cacerismo, fue la respuesta política de los civiles al proceso que ellos mismos colaboraron en crear. 492 La trayectoria personal de Dávalos y Lissón, de estudiante de la Facultad de Letras de San Marcos a exitoso minero y empresario con resonancias internacionales, puede permitirnos tomar nota de las importantes transformaciones que ocurrieron en ciertos sectores del país luego de la Guerra del Pacífico. Para una aproximación a la biografía de Dávalos ver Paz Soldán (1917, pp. 135-136). 493 Para el cambio de intereses intelectuales, del campo literario al de las ciencias 287
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx